Antonio Garamendi tiene todos los números para salir reelegido presidente de la CEOE en octubre y sumar de esta manera tres mandatos consecutivos al frente de la patronal, hasta el 2030. Lo que no tiene asegurado es que sea un proceso tranquilo. Es un cargo en el que ha vivido épocas convulsas, como las lágrimas que derramó en 2021 emocionado al recibir el aplauso de la asamblea general tras las críticas por unas declaraciones sobre los indultos, las protestas internas por su apoyo a la reforma laboral y la casi guerra civil en que se transformaron las últimas elecciones a la presidencia de Cepyme, un episodio que puede tener derivadas también en esta elección. Un cargo de presidente en el que se ha ido adaptando al escenario político, desde una colaboración con el Gobierno en una primera etapa hasta el enfrentamiento reiterado en la actual.En realidad, la duda es si tendrá un rival enfrente o si conseguirá ser elegido por aclamación. Si me permiten la comparativa, si será al estilo habitual de Florentino Pérez, por aclamación durante cinco mandatos consecutivos, sin nadie que se atreviera a toserle, o como la última del señor del Bernabéu, con un rival que le arañó el 35% de los votos y con el que intercambió declaraciones subidas de tono.La semana pasada, Garamendi tomó dos iniciativas. La primera sorprendió a todos; fue la convocatoria extraordinaria del comité ejecutivo y la junta directiva de la CEOE este próximo miércoles para establecer la fecha de las elecciones. Con el actual reglamento, lo más probable es que se fijen para octubre, por tanto, un mes antes de lo previsto. A muchos dirigentes de la patronal les ha extrañado la aceleración del proceso electoral, dado que nadie se cree el argumento oficial —la coincidencia con la Cumbre Iberoamericana en Madrid en noviembre— y algunos advierten un punto de nerviosismo en este adelanto.El presidente de la CEOE ha ido radicalizando sus críticas al GobiernoCoincidió además con la publicación por “El Confidencial” de una denuncia interpuesta contra la cúpula de la CEOE por un antiguo directivo de Cepyme, José Manuel de Riva, a través de la Autoridad Independiente de Protección del Informante (AIPI). Salen mencionados tanto Garamendi como otros miembros de la dirección de la patronal, acusados de fraude, corrupción, apropiación indebida y acoso laboral; en lo que aparece como una continuación de la guerra sucia que embarró el proceso electoral de Cepyme y que podría salpicar también este.Lee tambiénLa segunda iniciativa de Garamendi, mucho más esperada, fue el anuncio de su candidatura, que hizo al día siguiente de acelerar el proceso electoral. En este caso, simplemente oficializó lo previsto.Lo cierto es que al equipo del actual presidente la última temporada no le ha salido nada mal, marcando unos cuantos goles a una Yolanda Díaz en horas bajas. La goleada más celebrada fue el entierro de las 37,5 horas, tumbadas por Junts el año pasado, gracias en buena parte al trabajo de Foment del Treball de acercamiento a esta formación política que ya entonces mostraba síntomas acelerados de enfrentamiento con el Gobierno de Sánchez.Pero no es el único partido que Garamendi ha remontado. Con el apoyo en ocasiones de Carlos Cuerpo, que en este terreno sigue la pauta de su predecesora Nadia Calviño, ha conseguido que todavía no se haya aprobado el muy anunciado registro horario, y que ni se plantee la reforma de las indemnizaciones por despido. “Últimamente, Garamendi lo ha parado casi todo”, comenta un empresario influyente.Trabajo acusa a la CEOE de romper el diálogo social por su oposición a cualquier acuerdo Por el momento, no consta que otro candidato vaya a saltar al ruedo, aunque los rumores circulan. El tapado oficial podría ser Gerardo Cuerva, que después de lamer sus heridas por el combate por la presidencia de Cepyme, en mayo del año pasado, ahora podría intentar la presa de caza mayor, la CEOE, pero por el momento no hay ninguna certeza que avale que dará el paso y no está especialmente bien colocado para conseguirlo. El año pasado se especuló que aquella lucha por la patronal de las pymes era un preludio de una pugna por la hermana mayor. Es cierto que Cuerva perdió, pero solo por 30 votos, con lo cual, si bien no le impulsó para la gran carrera, tampoco lo descartó.Otro de los nombres que circula es el del presidente de la patronal de Madrid (CEIM), Miguel Garrido, que se distingue por posiciones más contundentes que Garamendi respecto al Gobierno de Pedro Sánchez, reflejando de esta manera el sentimiento empresarial más radical en la capital de España, pero fuentes cercanas a Garrido apuntan que no tiene intención de presentarse.Garamendi tiene el terreno a favor, pero también tiene que afrontar una oposición interna sustentada en dos pilares. Uno es su estilo personalista, con decisiones tomadas en un círculo muy reducido que no gusta a muchos empresarios. El segundo era su postura pactista con el Ministerio de Trabajo, con el punto culminante en su aceptación de la reforma laboral, lo que rebotó a los partidarios de una línea más dura. “Era demasiado blando”, dicen algunos miembros de la patronal. Sin embargo, reconocen que Garamendi ya no es el pactista de la primera legislatura, sino que en este segundo mandato de Sánchez ha endurecido su postura, de manera que se ha cerrado el grifo de los consensos y abierto el de los enfrentamientos.A la espera de si Gerardo Cuerva presenta su candidaturaEn la asamblea general ordinaria de hace dos semanas, el presidente de la patronal cargó no solo contra Yolanda Díaz, con quien las relaciones están muy deterioradas, sino también contra el Gobierno en general, afirmando que los que tienen que gobernar están “más pendientes de sus intereses electorales e ideológicos” y salió en defensa de los jueces ante “el ataque brutal” que sufren. No llegó a pedir la convocatoria de elecciones generales, como solo días después hizo Miguel Garrido, pero se quedó cerca.También juega a su favor el sistema de elección, que da a las grandes patronales un peso determinante, a diferencia del funcionamiento de Cepyme, donde los votos están mucho más diseminados. En este terreno, Garamendi puede contar con el apoyo sin fisuras de Foment del Treball. Desde aquel enfrentamiento hace cuatro años que se cerró con una victoria rotunda de Garamendi frente a la candidata improvisada de Foment, Virginia Guinda, lo cierto es que en pocos días Josep Sánchez Llibre recompuso la situación, y pasó del choque a un acuerdo tácito con Garamendi para darle su apoyo a cambio de tener un margen de actuación. Un pacto que sigue funcionando sin incidencia alguna.En todo caso, la línea que ha marcado Garamendi en los últimos años ha sido de un distanciamiento progresivo del Gobierno, de enfrentamiento con el Ministerio de Trabajo y se completa con su negativa, discreta pero firme, a entrar a negociar con los sindicatos el nuevo Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). En Trabajo apuntan que Garamendi piensa más en las elecciones que en el diálogo social y lo acusan de boicotear cualquier negociación. Él lo niega, pero mantiene la línea dura, confiado en que el actual Ejecutivo no tiene mayoría en el parlamento y probablemente en un cálculo de que los tiempos apuntan a un cambio de Gobierno.Este miércoles, el comité ejecutivo de la CEOE fijará la fecha de las elecciones y muy posiblemente en octubre los empresarios elegirán a su nuevo jefe. Si, como se espera, gana Garamendi, será su tercer mandato consecutivo, 12 años al frente de la patronal. En el 2014 perdió con Joan Rosell por un margen estrecho en su primer intento de ser presidente, pero se situó como número dos, lo que le allanó el camino para hacerse con el cargo en el siguiente mandato. Desde entonces sigue en el puesto y con ganas evidentes de continuar.Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia
Garamendi se lanza a por el tercer mandato
Antonio Garamendi tiene todos los números para salir reelegido presidente de la CEOE en octubre y sumar de esta manera tres mandatos consecutivos al frente de la patronal, hasta el 2030. Lo que no tiene asegurado es que sea un proceso tranquilo. Es un cargo en el que ha vivido...










