La p�rdida de competitividad de las empresas espa�olas se ha agravado por la pol�tica fiscal y laboral del Gobierno, hasta el extremo de necesitar ayudas p�blicas para competir en el exterior.Las empresas del sector industrial han pedido al Gobierno que, dentro del paquete de ayudas frente al impacto econ�mico de la guerra en Oriente Pr�ximo, mantenga las medidas para reducir el coste de la energ�a que necesitan para producir. M�s a�n, instan al Ejecutivo a hacer permanentes las rebajas de los impuestos especiales sobre la electricidad y el gas, as� como suprimir el tributo sobre la generaci�n el�ctrica para continuar siendo competitivas frente a sus rivales europeas.La medida parece justificada en un contexto en que, como anticipa el Banco de Espa�a, las tensiones inflacionistas derivadas del s�bito encarecimiento de la energ�a provocado por el conflicto b�lico van a prolongarse hasta el pr�ximo a�o. Sin embargo, la petici�n de hacerla permanente lleva a preguntarse por las causas de que la industria espa�ola necesite apoyo del Estado para competir con sus competidores del resto del continente.La respuesta est� en la pol�tica fiscal y laboral del Gobierno de PSOE y Sumar. La misma propuesta de las empresas industriales, que pide al vicepresidente y ministro de Econom�a, Carlos Cuerpo, actuar sobre la fiscalidad de la electricidad, apunta a ello. Si bien los precios mayoristas est�n habitualmente entre los m�s bajos del continente, cuando se incorpora la carga tributaria la econom�a espa�ola sube puestos en las estad�sticas de la UE, hasta llegar al top 10 entre los pa�ses del continente con la electricidad m�s cara, si bien para clientes electrointensivos el encarecimiento no es tan marcado. Pero para las pymes puede llegar a suponer una parte muy importante de sus costes de producir. La diferencia entre el precio antes y despu�s de impuestos oscila entre un 15% y un 50%. Por eso las patronales industriales insisten en la necesidad de mantener baja la fiscalidad de la energ�a.Esta r�gimen desfavorable explica, en parte, que la competitividad de la econom�a espa�ola acumule 16 meses seguidos en negativo, desde comienzos del a�o pasado. Pues bien, las exportaciones de bienes y servicios apenas crecieron un 0,8% en el primer trimestre, mientras que las importaciones lo hicieron en un 3,2%. En esta misma l�nea, las consultoras globales destacan la r�gida y elevada fiscalidad a las empresas que mantiene nuestro pa�s como uno de los factores que lastra su atractivo para localizar sus inversiones industriales.Costes laboralesEl segundo gran aspecto que lastra la competitividad de la industria es el �mbito laboral. La llamada "cu�a fiscal" sobre el empleo (la suma de las cotizaciones sociales e impuestos que abonan las empresas) es 11 puntos superior a la media de los pa�ses de la OCDE. Una brecha que se ha ido ampliando con las constantes subidas tanto del salario m�nimo como de las contribuciones a la Seguridad Social que deben abonar las compa��as por sus trabajadores. Una parte de las mismas ha ido directamente a taponar el agujero financiero de las pensiones causado por la reindexaci�n al IPC, que ha disparado su coste desde los 9.500 millones de euros mensuales en el a�o 2018 hasta los 14.300 millones alcanzados el pasado mes de mayo. La decisi�n de gravar las n�minas para contribuir a la financiaci�n de las prestaciones de los pensionistas no s�lo ha quebrado el equilibrio generacional del sistema, sino que tambi�n ha impuesto al sector productivo la obligaci�n de contribuir a los pagos a las clases pasivas.La carga de impuestos y cotizaciones sobre el salario en Espa�a var�a entre el 41,4% que se le aplica a un trabajador soltero y el 36,8% que soporta un asalariado con hijos a su cargo. La mayor parte de esas contribuciones las abonan directamente las empresas, por lo que muchos asalariados no conocen al detalle c�mo ha ido aumentando en los �ltimos a�os el precio total de mantener a un trabajador en plantilla. De ah� la pol�mica generada con la propuesta de la patronal CEOE para que los trabajadores reciban �ntegras las cantidades que pagan las empresas y deban ser ellos los que salden cuentas con la Seguridad Social y Hacienda. El estrechamiento de los m�rgenes empresariales derivado de las mayores cargas fiscales y laborales se ha agravado por el mayor coste de la energ�a.A esto se suma la alarmante escasez de mano de obra cualificada, que ha hecho que las vacantes en la industria se dispare a tasas hist�ricas y frena el potencial competitivo de las empresas industriales.Otra de las causas de la pérdida de competitividad de la industria española respecto a la de otros países europeos es la menor productividad. Aunque durante el año pasado volvió a crecer, lo hizo a un ritmo muy débil, del 0,5%, por lo que según el Banco de España a este ritmo no será posible cerrar la brecha de productividad con los socios comunitarios (que cifra en un 8%) hasta el año 2050. El supervisor arguye que mejorar la productividad por hora -esto es, lo que produce cada trabajador- será clave para consolidar un aumento sostenido de los salarios que no lastre la capacidad de competir de las empresas. De hecho, ha sido la ganancia de productividad de las empresas más dinámicas la que ha permitido reducir en las dos últimas décadas casi a la mitad el diferencial respecto a la media de la zona euro. Pero el elevado número de pymes que forman parte del sector industrial limita el margen de mejora, lo que aumenta la relevancia de las políticas públicas orientadas a facilitar el aumento de tamaño de las pequeñas empresas, eliminando trabas y burocracia.
�Por qu� la industria necesita apoyo del Estado para ser competitiva?
Las empresas del sector industrial han pedido al Gobierno que, dentro del paquete de ayudas frente al impacto econ�mico de la guerra en Oriente Pr�ximo, mantenga las medidas para...








