Editorial Expansi�nActualizado 25

JUN.

2026 - 11:25Las empresas piden al Gobierno mejorar su competitividad con una fiscalidad m�nima a la energ�a.Las empresas industriales quieren convertir en permanente el paraguas energ�tico desplegado por el Gobierno durante la crisis provocada por la guerra en Ir�n. Aprovechando que ambas partes comparten la idea de que ha sido eficaz, la patronal CEOE ha propuesto al Ministerio de Econom�a dentro de la ronda de contactos con los agentes econ�micos para evaluar si es necesario mantener las ayudas frente a la escalada inflacionaria que se prolongue de forma indefinida. Lo cual implicar�a suprimir para la industria el impuesto sobre la generaci�n el�ctrica y mantener en el m�nimo legal permitido por la normativa comunitaria el tributo especial sobre la electricidad y el del gas. La justificaci�n de las empresas es que con ello se mejorar�a la competitividad de nuestra econom�a en un entorno de gran inestabilidad geopol�tica, as� como la del sector productivo, que ha debido asumir contra sus m�rgenes en los �ltimos a�os la constante subida de las cotizaciones sociales y del salario m�nimo impuestas por el Ejecutivo. A este fin, la patronal reclama extender tambi�n la vida �til de las centrales nucleares para contener la subida de los precios de la electricidad y asegurar la neutralidad tecnol�gica del mix energ�tico nacional, de manera que se optimicen las virtudes de las diferentes fuentes de suministro. Aunque a ra�z del acuerdo para la paz entre Estados Unidos e Ir�n el coste del petr�leo y del gas natural ha ca�do con fuerza, y se aproxima ya a los niveles previos al conflicto b�lico -el Brent ha ca�do un 24% en diez d�as, hasta 73,6 d�lares por barril-, los economistas y el Banco de Espa�a avisan de que las tensiones en la formaci�n de precios derivadas del encarecimiento de la energ�a se prolongar�n hasta el pr�ximo ejercicio. Adem�s, el err�tico avance de las negociaciones entre las delegaciones norteamericana e iran�, con amenazas constantes de Trump que contrastan con la normalizaci�n paulatina del tr�fico mar�timo por el estrecho de Ormuz, mantiene la incertidumbre sobre los costes energ�ticos que deber� afrontar la industria. De ah� que las compa��as industriales reclamen un mecanismo permanente que las pueda proteger frente a las turbulencias de origen geopol�tico. Pero est� por ver que el Gobierno quiera destinar el margen fiscal que ofrece la recaudaci�n tributaria r�cord a blindar la competitividad del tejido productivo y no a financiar las d�divas populistas que le exigen tanto sus aliados de izquierda radical como los sindicatos.Opini�nEditorialeconom�aEnerg�aGuerra en Ir�n