El Gobierno ha salvado el escudo anticrisis por la guerra en Irán, que prorroga las rebajas fiscales a los carburantes y despliega ayudas a los sectores más afectados como el campo o los transportistas, atando los votos de sus socios habituales y consigue un importante balón de óxigeno en el último Pleno del curso. Todo ello pese a la derrota prevista en los objetivos de estabilidad, el primer paso para los Presupuestos de 2027.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se ha encargado de defender el Real Decreto-Ley aprobado a finales de junio, cuando el conflicto parecía encarrilado hacia el fin de las hostilidades, y que incluía la desaparición progresiva de los alivios a los hogares en los carburantes. El 'número dos' del Ejecutivo ha reconocido la “volatilidad aumentada” del conflicto y ha puesto en valor el diseño “prudente” de las medidas, que incluye una cláusula de reactivación de las rebajas fiscales para una potencial –como así ha sucedido– reactivación de la guerra.

“La reactivación de los ataques en los últimos días nos recuerda que, pese a los grandes avances, nuestra dependencia energética exterior sigue teniendo costes elevados, sobre todo fuera del ámbito eléctrico”, ha señalado el ministro. Pero el Gobierno considera que las medidas están funcionando para “hacer frente a las consecuencias más inmediatas” de la guerra en los hogares y empresas y que, a pesar de que se subieron los tipos del IVA para articular el alivio fiscal a través del Impuesto especial sobre hidrocarburos, las rebajas siguen llegando.