La ciencia pol�tica ya lo advirti�: las grandes cat�strofes naturales pueden fortalecer a un gobierno, incluso a una dictadura, pero su respuesta ineficaz a la tragedia tambi�n puede acabar con �l. El doble terremoto del d�a de San Juan ha pulverizado el tablero pol�tico que lideraba Washington, con su protectorado sobre el chavismo 3.0, encabezado por los hermanos Delcy y Jorge Rodr�guez.El juego ha cambiado y la Casa Blanca, estrecho y pintoresco aliado del chavismo reciclado, lo sabe, de ah� sus reticencias a que se adelante el regreso al pa�s de Mar�a Corina Machado, reclamado por la l�der democr�tica en las �ltimas horas. Funcionarios estadounidenses, a trav�s de la agencia Reuters, trasladaron su "frustraci�n" ante el nuevo intento de Machado de obtener su ayuda para regresar de inmediato a Venezuela. Desde Washington aseguran que apoyan su regreso, pero que ahora no es buen momento."Quisimos apartarlos de sus tareas, que sabemos que son vitales, para agradecerles en nombre del pueblo venezolano. Estamos en las horas cr�ticas de salvar vidas, estamos en oraci�n para encontrar personas con vida. Hoy hemos conseguido rescatar a 33 personas con vida y quer�a agradecerles", areng� en la noche del s�bado Delcy a delegados de los grupos de rescate llegados de todo el mundo, quienes asistieron con seriedad al encuentro. La tragedia ha dejado al menos 1.450 muertos, entre ellos 17 espa�oles confirmados por Exteriores, y 3.150 heridos, seg�n las �ltimas cifras ofrecidas por los hermanos Rodr�guez.La presidenta encargada sabe que el reloj no s�lo corre en contra de la supervivencia de los atrapados; tambi�n lo hace el term�metro social en su contra. La l�der del chavismo 3.0 apareci� en la medianoche del mismo d�a en el centro de acopio del estadio de La Guaira, cuando ya casi no hab�a gente y sin la criticada chaqueta del d�a previo, valorada en las redes sociales en m�s de 1.500 euros."Es evidente, desde el 4 de enero, la incomodidad que siente Delcy en los actos p�blicos. Sus comparecencias son breves, con muy limitadas interacciones con el p�blico. M�s que un tema de seguridad, para la presidenta parece ser m�s un asunto de incomodidad frente a escenarios donde pueden ocurrir hechos espont�neos", desvela a EL MUNDO el soci�logo Gianni Finco, experto en propaganda revolucionaria.La descomunal desconfianza en el chavismo y el sentimiento de hermandad de los venezolanos, exacerbado por las desgracias, han empujado una oleada de iniciativas de la sociedad civil. Las im�genes de polic�as y guardias nacionales participando en la rapi�a y los intentos gubernamentales de monopolizar o prohibir los centros de acopio que surgen en cada esquina han profundizado esos mismos sentimientos.Decenas de vecinos de La Guaira acudieron este domingo al estadio polideportivo Jos� Mar�a Vargas, que se ha convertido en una especie de refugio improvisado para los damnificados, para encontrar algo de ropa para ponerse y recibir insumos y productos de primera necesidad, inform� AP."Los ciudadanos est�n haciendo frente como pueden a las consecuencias de los dos terremotos, por encima de lo �nico que sabe hacer el gobierno: estorbar", aventura a este diario el escritor Juan Carlos Chirinos, autor de Los cielos de curumo.La carrera contrarreloj para el rescate de los atrapados no impide que el reloj pol�tico tambi�n corra para el gobierno y la oposici�n. "El Gobierno quiere capitalizar la reconstrucci�n como muestra de liderazgo y capacidad estatal, aunque tengo severas dudas sobre ello, porque el chavismo s�lo fortaleci� su capacidad para reprimir mientras destru�a el pa�s: la corrupci�n en las obras, la falta de recursos para el rescate y su respuesta pol�tica de momento van a la deriva. En los �ltimos meses tambi�n lo hab�a intentado y tampoco hab�a podido, como demuestran las encuesta", airea el historiador Armando Chaguaceda, quien destaca que dictaduras como la cubana, antes de la actual crisis, se vieron favorecidas por su respuesta a los huracanes, pero gobiernos autoritarios como el del PRI mexicano cavaron su tumba con el manejo del terremoto de 1985.Un avi�n estadounidense sobrevuela una zona afectada por los terremotos en La Guaira, este domingo.APUna ventana de oportunidades que los estrategas revolucionarios vieron abierta desde las 18:04 del mi�rcoles. "Esta tragedia es un regalo para el autoritarismo, dado que el 2 de julio se vence el plazo constitucional de vigencia de un gobierno provisional, cosa que iba a generar masa cr�tica y movilizaci�n, algo que ni los hermanos Rodr�guez ni Estados Unidos quieren ahora. La excusa de la tragedia pudiera servir para encubrir la inconstitucionalidad del mandato. Si Delcy se mueve bien pudiera levantar popularidad en una poblaci�n rota y necesitada de ayuda en este momento", explica Rafael Uzc�tegui, director del Laboratorio de Paz.Eso s�, el chavismo trumpista lo tiene muy dif�cil. La gran tragedia, una de las mayores de la historia del continente, se sum� al cotidiano terremoto de baja intensidad que ha destruido los cimientos del que fuera el pa�s m�s rico de la regi�n. Los servicios p�blicos est�n colapsados desde hace a�os y la desconfianza en el Gobierno es tan abrumadora que la gente teme que las autoridades se queden con la ayuda internacional."En medio del dolor, cada d�a que pasa trae una cuenta mayor en el inventario de reproches: �D�nde estaban las Fuerzas Armadas tan dispuestas al chauvinismo en los medios y tan cobardes sobre el terreno? �Por qu� la lentitud en la respuesta? �No fue un acto de miseria mantener el bloqueo del Estado sobre redes sociales y medios digitales despu�s de la conmoci�n? �Se puede aceptar que los funcionarios de Defensa Civil y Bomberos trabajen, literalmente, s�lo con sus manos? �D�nde est� la maquinaria pesada del Estado? �Es posible hacer frente a este desastre con una red debilitada de ONG por la persecuci�n? �Es posible que se intente secuestrar, con fines pol�ticos, los recursos que est� movilizando la sociedad civil?", interroga sin respuestas Finco, quien percibe c�mo el rencor crece entre la gente con el paso de las horas."Delcy quiere hacer como el castrismo: capitalizar cada hurac�n como una victoria de imagen. Pero tiene m�s riesgos de ser como el priismo mexicano, donde la gente se voltee porque constate una vez m�s la corrupci�n y la ineficacia, adem�s de la represi�n in situ, como en los centros de acopio", apuntala Chaguaceda.Con el tablero geopol�tico pulverizado, el desaf�o tambi�n se extiende a la oposici�n democr�tica y a su l�der. "Mar�a Corina sigue saliendo muy por delante en las encuestas pero necesita mantener una conexi�n con el pueblo, sobre todo en un momento en el que lo pol�tico no se borra, pero se reconduce. Necesita reconectar de una manera tangible, como lo hizo Zelenski, con una relaci�n necesaria pero inc�moda con el Gobierno de Washington. Machado va a tener que regresar m�s pronto que tarde y en alg�n momento tendr� que plantear desaf�o elegante, como Zelenski, sin confrontar a Trump, pero imponiendo la prioridad de estar con su gente", sostiene Chaguaceda.�Aguantar� el plan de tres fases de EEUU [estabilidad, recuperaci�n y transici�n a la democracia con elecciones para finales de 2027], se tambalear� o saltar� hecho a�icos como los grandes edificios de pies de barro construidos por Hugo Ch�vez para las clases populares? "Washington ha tratado de empoderar a la presidencia encargada para poder ejecutar las dos primeras fases. Sin embargo, la magnitud de la cat�strofe quiz� fuerce a replantear la estrategia o sus tiempos, porque las consecuencias humanas y econ�micas ser�n cruciales a mediano y largo plazo, lo que alterar� los planes. Machado, como venezolana, tiene el absoluto derecho de querer estar con sus compatriotas. Dada la ausencia del Estado, que se ha comprobado una vez m�s en estos d�as, los venezolanos tambi�n necesitan su liderazgo, una especie de br�jula en los momentos de oscuridad", sentencia el analista Miguel Velarde.