EditorialEl chavismo construy� un Estado policial y represivo que hoy se revela impotente para coordinar el rescate de las v�ctimasMilitares franceses buscan supervivientes en Catia La Mar.AFPActualizado Lunes,

junio

23:01Audio generado con IAEl terremoto en Venezuela no solo es una tragedia humanitaria devastadora: tambi�n se presenta como una prueba de fuego para la transici�n tutelada por EEUU que Donald Trump ha encargado a Delcy Rodr�guez. La presidenta chavista se est� mostrando incapaz de gestionar la crisis con la eficacia exigible, pero ya est� dando muestras de intentar capitalizarla para asentarse en el poder. A su vez, el desaf�o pol�tico concierne tambi�n a Mar�a Corina Machado, que tiene la necesidad de hacerse presente sobre el terreno para asumir su responsabilidad como l�der de la mayor�a electoral y para usar su enorme caudal para canalizar la solidaridad que est� demostrando la sociedad civil. Que Washington no est� facilitando su entrada al pa�s es una se�al desalentadora sobre su compromiso con el restablecimiento pleno de las libertades en Venezuela.El se�smo, que ha dejado hasta ahora al menos 1.719 muertos y decenas de miles de desaparecidos, ha puesto de relieve que el chavismo construy� un Estado policial y represivo que hoy se revela impotente para coordinar el rescate de las v�ctimas a�n atrapadas bajo los escombros y la atenci�n a los supervivientes. El r�gimen ha destinado enormes recursos a la seguridad, los servicios de inteligencia y la propaganda que se han detra�do de partidas como los hospitales, las infraestructuras y la protecci�n civil. El terremoto ha expuesto a la luz estas carencias acumuladas durante a�os de corrupci�n y deterioro institucional. La consecuencia es que la sociedad civil ha ocupado el vac�o del Estado. Vecinos, voluntarios, iglesias y ONG est�n improvisando centros de ayuda, distribuyendo alimentos y buscando a los desaparecidos mientras las autoridades intentan recuperar el control del relato.Delcy Rodr�guez tratar� de convertir la reconstrucci�n en una operaci�n de legitimaci�n pol�tica. Pero esa estrategia exige resultados tangibles que no se est�n viendo. La propaganda pierde fuerza cuando las familias siguen buscando a sus seres queridos, los servicios p�blicos est�n colapsados y las necesidades m�s elementales de la poblaci�n dependen de la solidaridad ciudadana y de la ayuda internacional.