Los dos terremotos que sacudieron Venezuela este miércoles van a poner a prueba la nueva era del poder estadounidense en el hemisferio occidental. La Administración Trump se esfuerza por brindar una respuesta eficaz ante desastres a un país que ahora considera un aliado en Latinoamérica tras la incursión de las fuerzas especiales estadounidenses en enero que acabó con la detención de Nicolás Maduro, que se encuentra desde entonces en una cárcel en Nueva York.
Estados Unidos está movilizando lo que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha denominado una respuesta “amplia, rápida, eficaz” e “integral del gobierno”. El Departamento de Estado ha enviado tres equipos especializados de búsqueda y rescate urbano y ha prometido un fondo de asistencia de 150 millones de dólares, que un experto en ayuda humanitaria ha calificado como el mayor que había visto en las 24 horas posteriores a una tragedia.










