La NASA se prepara para ejecutar una de las operaciones más audaces de su historia reciente: rescatar en pleno espacio al telescopio <b>Neil Gehrels Swift Observatory</b>, una nave científica lanzada en 2004 que ha dedicado más de dos décadas a detectar y estudiar los estallidos de rayos gamma, las explosiones más energéticas conocidas en el universo.
El observatorio se encuentra en peligro debido a que su órbita se está degradando rápidamente y corre el riesgo de caer hacia la Tierra en los próximos meses.Para evitarlo, la agencia espacial estadounidense adjudicó un contrato de 30 millones de dólares a la empresa Katalyst Space Technologies, que desarrolló una misión de rescate sin precedentes.
El plan consiste en lanzar una nave robótica llamada <b>Link</b>, capaz de alcanzar al telescopio, sujetarlo en órbita y elevarlo a una altitud más segura.
De concretarse con éxito, será la primera vez que una nave comercial capture y reposicione un satélite gubernamental que nunca fue diseñado para ser reparado o asistido en el espacio.La urgencia de la misión se debe al aumento de la actividad solar registrado en los últimos años. <b>Este fenómeno ha expandido las capas superiores de la atmósfera terrestre,</b> incrementando la resistencia que experimenta Swift mientras orbita el planeta.










