Por Alejandra Clements |

Washington (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado en los últimos días su preocupación por el estado del Estanque Reflectante de la Explanada Nacional de Washington, que se ha deteriorado y teñido de verde tras una costosa reforma, y ha apuntado a actos vandálicos como causa de los daños.

Con asuntos tan importantes sobre la mesa del Despacho Oval como el cierre de las negociaciones de paz con Irán, el impulso a la imagen de un gobierno cada vez más impopular por el precio de la gasolina o las grietas en el bloque republicano del Capitolio, analizamos en cinco claves, por qué Trump ha convertido el Estante Reflectante en cuestión de política nacional.

1. Un monumento que es parte de la historia de EE.UU.

El estanque, largo y poco profundo, construido en la primera mitad de la década de 1920 para reflejar en el agua el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln, se ha convertido en símbolo de la política de Estados Unidos, con momentos tan icónicos como el mitin «I Have a Dream» de Martin Luther King Jr. en 1963 o las protestas contra la guerra de Vietnam cuatro años más tarde.