Una reforma en Washington trae de cabeza al presidente Trump.Para la celebración del 250.º aniversario de los Estados Unidos, el republicano se ha propuesto embellecer la capital reparando los monumentos más emblemáticos e importantes, pero el estanque reflectante ubicado entre el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln se ha visto envuelto en las últimas semanas en un proceso de reparación que, de momento, está lejos de verse terminado. Después de adjudicar un contrato de unos 14 millones de dólares, sin licitación, a una empresa vinculada a un antiguo financiador de su campaña, el republicano ordenó vaciar la balsa para pintar el fondo de color “azul bandera”, de tal forma que el agua se viese del mismo color que el rectángulo del estandarte del país sobre el que reposan las 50 estrellas.Con un gran cartel, el presidente presumía hace unas semanas sobre la magnitud de la obra, comparando sus dimensiones con los edificios más grandes del país. “Obama y Biden gastaron más de 100 millones de dólares intentando repararlo. El coste estimado de su “arreglo” era de 355 millones de dólares. Ahora estoy involucrado personalmente en las obras y he decidido llevar a cabo una reparación de un nivel muy superior, utilizando materiales de resistencia industrial que ofrecerán una mayor durabilidad y una mejor apariencia”, aseguraba Trump, añadiendo que su precio sería una pequeña fracción del dinero utilizado por los demócratas.Donald Trump sujeta un cartel en el que se compara el estanque con los edificios más altos de Estados Unidos Shawn Thew / BloombergCon el objetivo de terminar las obras para antes del 4 de julio, el estanque fue repintado y vuelto a rellenar con agua, pero lejos de obtener el resultado esperado, las altas temperaturas hicieron proliferar las algas, tiñendo de verde la balsa. El problema, que en un primer momento fue ocultado por la Administración Trump alegando que el agua estaba “cristalina”, resultó en varios miembros del Servicio de Parques Nacionales, además de otras brigadas como el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, tratando de resolver la expansión del color verde mediante el uso de algicidas y limpiafondos.Trump adjudicó un contrato de unos 14 millones de dólares, sin licitación, a una empresa vinculada a un antiguo financiador de su campaña”La avanzada tecnología de nanoburbujas eliminó de manera muy eficaz las algas que han plagado cada reapertura del Estanque Reflectante de Lincoln. Nuestro equipo está aspirando algas muertas que reposan en el fondo del Estanque, al igual que los restos de la Armada iraní destruida reposan en el fondo del Golfo Pérsico”, anunciaba en tono irónico la cuenta oficial del Departamento del Interior dando por solucionado el problema, pese a que el color verde aún era compartido a través de los turistas y visitantes a través de redes sociales. Tras semanas de reformas e intentos fallidos por eliminar el verde del agua, los usuarios denunciaron que la pintura instalada en el fondo se estaba comenzando a despegar por el uso de los químicos para eliminar las algas, lo que llevó a Trump a reconocer los problemas reales en el monumento y a culpar al vandalismo por destruir su reforma. “Le hicieron una grieta de 91 metros de largo, vertieron ilegalmente productos químicos en el agua y el hermoso césped nuevo fue destruido”, aseguró Trump desde su red social, asegurando que se habían detenido a cinco vándalos y que la destrucción del estanque conllevaría una pena de 10 años de prisión aplicable “con todo rigor”. Un trozo de pintura azul se desprende del fondo del estanque en Washington Annabelle Gordon / ReutersEl presidente, sin aportar pruebas sobre las acusaciones de vandalismo, anunció este domingo que el estanque deberá ser vaciado de nuevo y anunció una denuncia contra la cadena ABC News por difundir información falsa. “Yo gasté aproximadamente 16 millones de dólares, y el resultado fue excelente, salvo por el vandalismo, que ahora estamos reparando”, declaró Trump, cargando también contra los manifestantes y activistas que se presentaron en el monumento para burlarse del tono verdoso del agua. El piragüista estadounidense David Hearn, entrevistado por el Washington Post, aseguró haber sido arrestado por un delito menor después de tocar uno de los trozos de pintura azul que flotan por la balsa. Ahora, a una semana del 250.º aniversario de los Estados Unidos —el próximo 4 de julio—, el Gobierno republicano deberá volver a iniciar las reparaciones para evitar que un estanque seco acompañe a las celebraciones del Día de la Independencia.
Trump amenaza con la cárcel a quienes vandalicen el estanque reflectante de Washington
La balsa, para la cual el presidente adjudicó un contrato de 14 millones de dólares sin licitación, se ha llenado de algas durante los últimos días y la pintura azul instalada en el fondo se ha visto afectada
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