Entre las renovaciones que la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha realizado en Washington D. C., el estanque reflectante es uno de los pocos proyectos terminados. Y ha resultado ser un desastre. Los costos se dispararon, hay una proliferación masiva de algas, la pintura nueva se está descascarando y el fin de semana recién pasado se encontraron patos muertos dentro y cerca del agua. Probablemente habrá que vaciar toda la piscina. Una feria para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de EE. UU., que contará con la presencia de Trump como figura principal, tiene previsto inaugurarse esta semana cerca del cuerpo de agua. Esto es lo que está pasando.
Cómo empezó todo esto
El estanque reflectante es un elemento emblemático la capital estadounidense. Esta piscina poco profunda de 610 metros de largo se extiende entre los monumentos del National Mall.Su mantenimiento ha sido complicado durante mucho tiempo, con constantes filtraciones. Tiene más de cien años. La última renovación antes de la de Trump se efectuó en el 2012. Trump dijo que lo arreglaría en menos de una semana, para lo que citó su experiencia en la construcción de piscinas para complejos turísticos y prometió agua limpia que "podría durar cien años".











