Eran una escuela infantil, un conocido restaurante en el barrio y dos edificios de viviendas. Ahora son un patio sin actividad, dos bloques vacíos y la ilusión de un 'hotel boutique', más de 80 habitaciones para turistas. El barrio del Botànico lleva años bebiendo la misma fórmula que ha asfixiado El Carmen: sacar a los vecinos para meter a los visitantes. Las antiguas puertas de la muralla ya no ejercen de contención.

Este jueves, los vecinos de la Calle Túria pusieron el grito en el cielo al empezar a ver los trabajos en los patios interiores de los números 49 y 51, de donde en 2021 se desalojó a 16 familias. Los herederos de la propietaria lo pusieron en venta y un fondo francés, que ya tiene varios inmuebles en la ciudad, lo compró y fue comunicando a los vecinos el vencimiento del alquiler en plena pandemia. El Ayuntamiento inició el proceso para ejercer el tanteo, pero con el cambio de color político cambiaron los criterios para adquirir edificios, y el precio de estos pisos, de cerca de 600.000 euros, lo sobrepasaba con creces.