Pablo Gil, economista: "En España hay un segmento muy grande que sí puede ahorrar pero lo hace mal" Elizabeth Wakefield, asesora financiera: "Tener todo el dinero en una cuenta corriente es uno de los principales errores que mucha gente comete" Ahorrar dinero no depende solo de ganar más, sino de tomar decisiones antes de empezar a gastar. El economista y analista financiero Pablo Gil defiende que una de las claves para crear un colchón económico está en automatizar el ahorro justo después de cobrar. El especialista abordó esta cuestión en el pódcast Morir de éxito, donde explicó que muchas personas cometen el mismo error: esperan a ahorrar lo que sobra a final de mes. El problema es que, cuando el dinero queda disponible en la cuenta, resulta más fácil destinarlo a gastos impulsivos o poco necesarios. “Yo creo que la gente inmadura satisface sus deseos primarios a la primera de cambio. Y eso hace que no puedas planificar prácticamente nada. Lo que tienes lo gastas, y a veces lo gastas en cosas absurdas simplemente porque lo tienes”, dijo. La idea central del economista es sencilla: apartar una parte del sueldo nada más recibirlo. De esa forma, el ahorro deja de depender de la fuerza de voluntad o de lo que quede después de pagar compras, ocio, caprichos y gastos del día a día. “El problema es que gastas lo que tienes porque decides ahorrar después de haber gastado. No detraes el ahorro primero y después gastas lo que te queda”, explicó Pablo Gil. La fórmula que propone Pablo Gil pasa por programar una transferencia automática en cuanto entra la nómina. Ese movimiento permite sacar el dinero de la cuenta principal antes de que se convierta en consumo inmediato. “La única gran decisión es, en el momento en que cobras, tienes una transferencia automática, por ejemplo, a una cuenta que no puedes tocar, y ese dinero ya está en ese colchón de seguridad, ese colchón para invertir o para lo que necesites”, señaló en Morir de éxito. TE PUEDE INTERESAR Gil plantea como ejemplo apartar un 10% de los ingresos. No se trata solo de guardar dinero, sino de crear una rutina financiera que proteja al ahorrador de sus propios impulsos y reduzca la tentación de gastar todo lo disponible. Además, apunta que parte del gasto responde a caprichos que no siempre mejoran la vida de quien los compra. “Tú puedes comprarte ropa más barata y cosas que no son de marca. A lo mejor descubres que eres igual de feliz sin tener esos caprichos de última moda y has cumplido con el objetivo número uno, que es vivir más desahogado, tener un ahorro determinado, algo que te permita un colchón de emergencia por si surge un problema y no tener que llamarnos para pedirnos dinero”, reflexionó.
Pablo Gil, economista, sobre ahorrar: "La única mejor decisión es que cuando cobres tengas una transferencia automática"
Cuando el dinero queda disponible en la cuenta, resulta más fácil destinarlo a gastos impulsivos o poco necesarios









