Vivir sin deudas no solo depende de ganar más o menos dinero. Los ingresos siempre ayudan, pero la clave está en una serie de hábitos financieros y decisiones que llevan a no necesitar tener que financiar compras y a hacer un uso racional de la deuda. Y es que incluso las personas sin deudas pueden endeudarse para determinadas compras. La diferencia es que esa deuda no sirve para financiar gastos habituales o compras que no pueden pagar si no es con crédito.Qué significa realmente vivir sin deudasAunque suene contraintuitivo, la realidad es que vivir sin deudas no es sinónimo de no contratar una hipoteca o aprovechar la financiación. En realidad, implica hacer un uso adecuado de la deuda. Y eso empieza por distinguir entre deuda buena y deuda mala. De forma muy resumida, la primera es la que sirve para comprar activos cuyo valor aumenta con el tiempo o que ayudan a mejorar los ingresos, como una hipoteca o formación. Mientras, la segunda está normalmente vinculada con bienes de consumo y ocio. Ahí es donde aparecen tarjetas de crédito, préstamos para vacaciones y el resto de tipos deuda que conviene evitar. También conocen herramientas avanzadas de financiación como la pignoración de activos, que permiten conseguir préstamos en mejores condiciones y sin descapitalizarse. Sin embargo, lo que verdaderamente marca la diferencia es la forma de enfocar sus finanzas y el uso del dinero. Estos son los 7 hábitos de la gente que no tiene deudas. Gastan menos de lo que ingresanEsta es la fórmula que repite la mayoría de libros de finanzas como primer paso hacia la libertad financiera. Es el hábito más potente de todos y, como explica Luis Pita, CEO de Preahorro.com, si separas todos los meses un porcentaje elevado de tus ingresos, siempre te irá bien en la vida (por lo menos en términos financieros). Ahorrar un porcentaje del salario hace que no tengas que recurrir a la deuda para financiar gastos fijos o recurrentes del día a día y también te protege de endeudarte ante cualquier imprevisto. Si gastas menos de lo que ingresas, irás generando un colchón financiero para cubrir averías del coche, cambio de móvil y cualquier otro gasto que no estuviese en tu presupuesto. Saben en qué se les va el dineroEste también es un hábito de las personas con mucha libertad financiera y otro de los pilares de la gestión del dinero: tener un presupuesto y saber cuáles son los gastos fijos y recurrentes. Las personas sin deudas tiene una idea clara de dónde gastan su dinero porque también son más conscientes de su valor y de lo que cuesta ganarlo. Del mismo modo, también tienen más localizados los pequeños gastos hormiga, suscripciones olvidadas, comisiones y gastos ocultos en productos financieros o compras habituales. Y lo hacen con métodos como el día de la factura, que Luis Pita resume de forma sencilla: escoger un día al año para revisar todos los gastos fijos y recurrentes en busca de patrones y, si quieres ajustar le presupuesto, probar a eliminar uno de ellos. Ahorran antes de gastarSi es importante gastar menos de lo que se ingresa, la forma más sencilla de hacerlo es a través del preahorro o, como lo llaman los estadounidenses, pagarte a ti mismo el primero. El concepto es muy sencillo: consiste en ahorrar a principio de mes de forma automática. Esto pasa por convertir el ahorro en un recibo más, igual que el de la luz, la hipoteca o el alquiler y separar porcentaje de ahorro que quieras al principio de mes. Además, es un proceso que se puede automatizar con una simple orden de transferencia periódica de la cuenta donde cobras la nómina a tu cuenta de ahorro. Tienen un colchón para imprevistosCrear un fondo para emergencias es el primer uso de ese ahorro mensual. Como ya hemos visto, es la primera barrera de seguridad ante la deuda. Si hay un dinero para hacer frente a imprevistos, no es necesario recurrir a la deuda en cuanto aparece la primera piedra en el camino, que es el tipo de deuda más habitual.No financian caprichos por impulsoEste es uno de los hábitos diferenciales de la gente sin deuda que está muy ligado a un tipo de mentalidad concreta: capacidad de pensar a largo plazo y de postponer las gratificaciones. Las personas sin deudas tienden a ser más reflexivas en sus compras y no compran por impulso. Para lograrlo empiezan por diferenciar deseo y necesidad. A partir de ahí, tienden a comparar precios antes de decidirse y a dejar pasar unos días de reflexión antes de adquisiciones más caras. Esta estrategia logra distanciar el momento del impulso de la toma de decisión, lo que diluye la fuerza de ese impulso.Saben usar la tarjeta de crédito a su favorLas tarjetas de crédito son una herramienta muy útil como medio de pago, pero un peligro como deuda y fórmula de financiación habitual. Todo depende de la modalidad en la que se utilice y de las condiciones concretas de la tarjeta. En la modalidad clásica, que es el pago a final del mes o del periodo marcado, la tarjeta es un instrumento de financiación que va adelantando el dinero de las compras durante todo el mes. Solo al final del periodo hay que hacer frente a todos los gastos. Si hay dinero en la cuenta, no se cobran intereses. En caso de no haberlo, sí. Este formato permite aprovechar ese capital a lo largo del mes porque la tarjeta adelanta todas las compras. Mientras, en la modalidad revolving, la tarjeta se convierte en un instrumento de deuda sistemática. Con este tipo de tarjeta pagas una cuota mensual o solo um porcentaje de la deuda. Es más cómodo, pero mientras se van generando intereses normalmente superiores al 12% en tu contra. Tienen objetivos financieros clarosLa decisión entre ahorrar o endeudarse es más sencilla cuando hay una meta clara que marca el camino. Ese objetivo es el que permite mantener la motivación a lo largo del trayecto y también tomar mejores decisiones porque las prioridades están más calras.Además, también son capaces de establecer pequeñas metas a corto plazo para observar ese progreso. Saben decir que no sin sentirse culpablesUno de los principales motivos por los que nos endeudamos es la presión social y la necesidad de estar siempre a la última. Como explica Luis Pita, esto puede ser el último videojuego, el abrigo de rebajas, una cena en un sitio que escapa de presupuesto, conciertos que en realidad no te interesan... Y por supuesto, las grandes compras como el cambio de coche, reamueblar la casa o reformar la cocina. El experto de Preahorro.com indica que decir que no a ciertas tentaciones consumistas puede ser más fácil que hacerlo con los gastos donde entran en juego las relaciones personales. Sin embargo, es importante aprender a hacerlo sin sentirse culpable o, en su defecto, proponer alternativas que sí se adecuen a tu presupuesto. Al final, se trata de tener en cuenta tu presupuesto, recordar ese objetivo y cómo puede afectarle ese gasto adicional.Revisan sus hábitos, no solo sus númerosComo es lógico, las personas sin deudas no son perfectas y ellas mismas lo saben. Por eso revisan patrones y hábitos más que gastos concretos. Esto les permite hacer algo mejor que recortar gastos: alinear esos gastos con sus intereses. Cuando un gasto se repite, si siempre falta dinero o si hay un uso excesivo de la tarjeta cada mes, es una señal de que algo hay que revisar.
9 hábitos de la gente que no tiene deudas que puedes copiar
Las personas sin deudas suelen tener hábitos financieros sencillos: gastan menos de lo que ingresan, planifican sus compras y evitan financiar caprichos.















