Tiene 1 m², está diseñada por el premio Pritzker Álvaro Siza y solo vende una novela: 1984, de George Orwell, de ahí que se llame Librería 1984. Este fin de semana, la librería más pequeña del mundo abre sus puertas por primera vez en Oporto (Portugal). O, mejor dicho, sus ventanas, pues, como por espacio es imposible que entren los clientes, solo se atenderá por ventanilla. La Vanguardia es el primer medio en entrar, horas antes de su inauguración, junto a Francisca Pedro Pinto, jefa de marca de la librería Lello y una de las principales impulsoras de este proyecto que, si bien se situará en el edificio contiguo de la famosa y turística librería y contará con equipo compartido, funcionará de forma independiente. “La librería más pequeña del mundo estará junto a una de las librerías más bonitas del mundo”, asegura orgullosa Pedro Pinto mientras se coloca detrás del mostrador, para que uno pueda hacerse la idea del espacio. “¿Y por qué esta obra es la elegida?, se preguntará más de uno. Pues porque esta novela nos dio palabras para comprender el uso de la fuerza y del poder y nos permite mantenernos alerta. De eso hace ya más de 75 años y el argumento, para sorpresa de nadie, sigue igual de vigente”.La librería más pequeña del mundo estará junto a una de las librerías más bonitas del mundo”Francisca Pedro PintoJefa de marca de la librería Lello Un contador permitirá ver cuantos 1984 van vendidos. “Siempre será el mismo libro. No se plantea en un futuro que se cambie a otra historia, pues consideramos que esta, lamentablemente, siempre va a estar vigente. Ojalá algún día no sea así”, adelanta la empresaria, a la vez que advierte que “la idea es que, una vez se lea el libro, se regale a otra persona. Que esté siempre en movimiento para que, quien no haya tenido oportunidad, pueda leer esta historia y la reflexión que hay detrás”. Quien se haga con un ejemplar, además, deberá escribir en un papel aquello que considera que nunca debería estar prohibido, ni ahora ni en un futuro. Los mensajes, todos personales, se introducirán en un buzón creado para la ocasión.Hasta ayer, el título de librería más pequeña del mundo lo regentaba la librería Simão de Lisboa aunque, en realidad, los más puristas podrían decir que este honor pueden compartirlo ambas, pues, aunque funcionen de forma independiente, la librería 1984 puede contar con el espacio de la Lello para almacenaje. En todo caso, como Pedro Pinto asegura, “el nacimiento de una librería siempre debe ser una buena noticia”.Mensaje que todo comprador deberá rellenar tras comprar un ejemplar de '1984' LVPara quienes están detrás tanto de la Lello como de esta nueva librería, “la protección de las palabras” es algo “prioritario”. Y no solo lo demuestran con este diminuto local, sino que, también, con la nueva ala de la librería Lello, estrenada esta semana con motivo de su 120 aniversario y con la que casi alcanza los 1000 m², facilitando el flujo de turistas. Este año allí se acoge una instalación A4 del activista y artista contemporáneo chino Ai Weiwei, residente en Portugal. “Le propusimos el reto de pensar en el libro como fuente de memoria y circulación de ideas. Él pensó en el formato A4, un tamaño universal, presente en nuestras escuelas, hogares y lugares de trabajo. Partió de esta idea para reflexionar sobre la idea de una página en blanco, donde todo puede suceder”.Otro proyecto relacionado es la nueva biblioteca que la cantante Dua Lipa inaugura en el auditorio de Lello, abierto esta semana, y que dedica a libros censurados en el mundo y a voces críticas. Esta será la primera sede física de Service95, la plataforma cultural creada por la artista, y reunirá cerca de un centenar de títulos. La vocalista explicó a la prensa que la colección incluye “cien libros que plantean preguntas, o que han sido cuestionados”, entre ellos obras prohibidas en algunos distritos escolares por abordar cuestiones de raza o sexualidad, libros dirigidos al público LGTBQIA+ cuya exhibición ha sido restringida y títulos cuyos autores “han pagado con su vida por sus palabras”.120 años para celebrar y un festivalSi hay un motivo por el que la librería Lello está más activa que nunca, ese no es otro que una celebración: la de su 120 aniversario, que tuvo lugar el pasado 13 de enero y que se lleva festejando todo este 2026. Para conmemorar esta fecha histórica, la emblemática institución portuguesa lanzó un sello conmemorativo especial, ha ampliado su espacio (auditorio incluido) y ha abierto la librería más pequeña del mundo, además de arrancar un nuevo festival literario, Babell, con el que trae a la ciudad a grandes nombres mundiales, como Salman Rushdie, Margaret Atwood o el filósofo coreano Byung-Chul Han. “El origen de todo se remonta a un librero francés que llegó a Portugal y ganó la lotería. Con ese dinero, cumplió su sueño de construir una librería. Y aquí seguimos, y esperemos que por mucho tiempo”, augura Francisca Pedro Pinto, jefa de marca de Lello.Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.