Cabo SueltoQu� poco nos ha interesado a Espa�a lo que ofrece Portugal. Cu�nto se interesan ellos por lo que dispensa Espa�a. La descompensaci�n juega en nuestra contraJos� Saramago y Pilar del R�o, en 2011.EFEActualizado Domingo,

junio

23:18Audio generado con IAEn una esquina del Barrio Alto de Lisboa, en la intersecci�n entre Travessa da Espera y Rua das G�veas, resiste una estupenda taberna de nombre estrafalario: Farta Brutos. Durante d�cadas cobij� a periodistas, escritores, bohemios, poetas, fadistas, pol�ticos. Las paredes del restaurante est�n trepadas de fotograf�as, huellas de una historia agitada y ya desva�da. Minuta de derrotas y olvido. Hasta los a�os 70, algunos peri�dicos ten�an la redacci�n en este palmo de la ciudad y aqu� abrevaban sus tripulaciones. Los viejos locales y sus buenos fantasmas dan cuenta de otro tiempo.En la mesa del fondo sol�a estar, con h�bito callado, Jos� Saramago, �nico receptor portugu�s del Nobel de Literatura. Una discreta placa de lat�n da cuenta de esa costumbre. Saramago, como Jos� Cardoso Pires y Verg�lio Ferreira, era habitual de la causa de estos galpones donde la amistad y el vino se rondaban mutuamente.Amistad, vino y Lisboa. Tres elementos que recordarmos al entrar una vez m�s en Farta Brutos y dejar que la noche pase un poco de largo sin fingir nostalgia alguna. Qu� poco nos ha interesado a Espa�a lo que ofrece Portugal. Cu�nto se interesan ellos por lo que dispensa Espa�a. La descompensaci�n juega en nuestra contra.Este momento del mundo, tan rabioso, lo anticip� con lucidez Saramago en algunas novelas. Ensayo sobre la ceguera es estremecedor por eso mismo.Sentados ahora en las ra�ces de este olivo cansado que es Farta Brutos, donde �l ocupaba la mesa de siempre, entendemos que no tuvo que ir muy lejos en busca de una odisea que contar. Le bast� con estar atento a la vida y gozar de una cena rodeado de amigos aqu� mismo, dispuesto cada uno a contar un poco su historia y escuchando pasar el r�o de la gente por las dif�ciles calles del Barrio Alto, tan �cido de aromas cuando golpea el verano.Algunas tertulias favorecieron modestamente las democracias convulsas y callejeras que hoy tenemos. Saramago, callado y l�cido, luch� duro por varias causas nobles desde la literatura, a conciencia. Es un escritor necesario. El s�bado, porque s�, lo recordamos. Vivir pasa por escapar a ratos de la diab�lica actualidad y rendir tributo a algunos magisterios. Alguien dijo: "Por Jos�". Y Pilar del R�o levant� la copa.