Pep Ors dirigía, hace 13 años, una sala de bingo en Barcelona. Le despidieron y junto con su esposa, Ana Obis, se liaron la manta a la cabeza y montaron en Azanuy -un pueblito de Huesca de 177 habitantes- una de las mayores librerías de segunda mano de España: Librovicios. El negocio se centra en la venta online de libros de segunda mano y ejemplares descatalogados. El jueves, Ors y Obis fueron desalojados de su casa/negocio tras declararse un incendio entre los municipios de Tamarite de Litera y Alcampell (Huesca). Acabaron durmiendo junto al resto de vecinos en una residencia de deportistas de Monzón. “No dejo de pensar en los más de 33.000 libros que tengo en el almacén. Si las llamas llegan a casa se acabó todo”, lamentaba Ors este viernes mientras no dejaba de mirar el móvil esperando noticias. “Es un pueblo pequeño pero tiene la librería más grande en número de ejemplares de todo Aragón”, recordaba con orgullo -y miedo- Obis mientras revisa el teléfono.Ors y Obis -junto con otros 30 de vecinos- durmieron en este local municipal de Monzón tras declararse el incendio más grande de los vividos en Aragón este 2026. En total, se desalojaron a 240 vecinos de los municipios de Azanuy, Alins del Monte y Calasanz. La mayoría optó por refugiarse en casa de familiares o amigos pero otros no tuvieron más remedio que refugiarse en la residencia de Monzón. Además, el jueves por la tarde, confinaron en sus domicilios a todos los vecinos de uno de los municipios más grandes de la zona afectada: Fonz (886 habitantes). La medida se levantó el viernes por la mañana. El fuego ha arrasado más de 2.000 hectáreas y los bomberos han perimetrado una zona de 4.000. Si las condiciones climáticas acompañan, la previsión es dar por estabilizado el incendio este sábado.Carlos es un anciano de Fonz y contaba las horas de confinamiento: “Me dijeron que no tuviera miedo pero que me quedara en casa y no saliera. El cielo era amarillo. Tuve mucho miedo”, explica. No salió de su domicilio hasta la mañana del viernes, cuando una extraña normalidad volvió a la localidad donde no se apreciaba ni siquiera humo. “A mí también me dijeron que me confinara. ¿Cómo me voy a quedar en casa un jueves después de estar trabajando en el taller todo el día?”, ironizaba un joven en una de las calles más céntricas de la localidad. En la residencia de Monzón también había vecinos de Calasanz (medio centenar de habitantes) que vieron muy lejos el incendio. “Nos han desalojado mal. El jueves la Guardia Civil nos dijo que teníamos cinco minutos para abandonar el pueblo. Todos nos fuimos a Peralta de la Sal. Por la noche, vimos que el fuego estaba lejísimos y volvimos a casa. No había luz pero dormimos. Esta mañana nos han vuelto a desalojar y nos han regañado”, recordaba Antonio Muñoz. Este vecino y su esposa Lucía Torres, conversan con Víctor Recuero y su pareja que también fueron desalojados. “Lo que más me preocupa es que tengo dos arcones frigoríficos llenos de comida. El subdelegado del Gobierno en Huesca, José Carlos Campo, aseguró este viernes que el perímetro del incendio forestal “está controlado y el fuego no va a progresar más”. El fuego se declaró dentro del término municipal de Tamarite de Litera, después de que una chispa provocada por una cosechadora prendiera la gran cantidad de combustible forestal que había en la zona. La previsión es que el incendio se dé por estabilizado este sábado si se dan buenas condiciones. Campo ha pedido máxima prudencia ante el nivel de alerta rojo plus que se ha declarado durante todo el fin de semana y ha apelado a la colaboración ciudadana para evitar nuevos incendios.A media tarde del viernes, el consejero de Turismo y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Luis Biendicho, recordó que “ya casi no hay presencia de fuego” en el flanco izquierdo del incendio y que las tareas se centran “fundamentalmente en el flanco derecho”, donde hay masas forestales. “Toda la noche he estado pensando en los 33.000 libros del almacén los 14.000 de mi biblioteca. De hecho, en el coche debe haber como 400 más. Si el fuego hubiera llegado a acercarse a casa, habría ardido en segundos como una tea”, advierte el librero de Librovicios.