El incendio de Leciñena, en la comarca de los Monegros –que comparten Zaragoza y Huesca– preocupa mucho a los equipos de extinción. En apenas unas horas, debido al fuerte viento, han ardido más de 1.000 hectáreas de pinar, que es el doble ya de lo que carbonizó el fuego de La Litera la semana pasada. Y las perspectivas no son positivas: “No somos nada optimistas”, ha admitido este martes el consejero de Hacienda e Interior, Roberto Bermúdez de Castro.

Los medios aéreos se han tenido que retirar debido a la entrada de la noche y se queda un gran despliegue terrestre. En estos momentos, las llamas avanzan hacia Robres, aunque por el momento no hay que temer por posibles evacuaciones. La mayor parte de la superficie afectada se sitúa en la sierra de Alcubierre.

El Gobierno de Aragón ha activado a primera hora de la tarde el Plan Especial de Protección Civil de Emergencias en situación operativa 2, lo que implica la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Según ha trasladado Bermúdez de Castro tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) en la sala de crisis del 112, en Zaragoza, el objetivo ahora del equipo de extinción es evitar que las llamas se desplacen hacia la provincia de Huesca, hacia el término municipal de Robres.