Un estudio de Boston Consulting Group sobre 1.488 trabajadores en Estados Unidos indicó que la productividad con inteligencia artificial sube hasta tres herramientas y cae a partir de la cuarta
(Imagen Ilustrativa Infobae)La promesa de la inteligencia artificial en la oficina era una sola: sacarte de encima las tareas repetitivas y devolverte horas. La cuenta salió al revés. Un estudio de Boston Consulting Group sobre 1.488 trabajadores en Estados Unidos encontró que la productividad que declaran las personas sube mientras usan hasta tres herramientas de IA y se desploma a partir de la cuarta. Cuanto más se apoyan en la máquina, peor producen.El motivo no es que la tecnología falle. Es que cada agente que se pone a trabajar necesita ser vigilado. Pregunta, pide permisos, exige instrucciones detalladas y, si lo dejas solo, hace un desastre. El trabajador dejó de hacer la tarea para controlar a quien la hace. En Silicon Valley ya hay ingenieros que les dejan trabajo a sus agentes durante la noche y revisan el resultado antes del primer café. En la jerga que circula entre programadores, el oficio nuevo es el de niñera de IA.PUBLICIDADLa paradoja es contundente: la herramienta que prometía liberar la cabeza la termina saturando.El uso intensivo de inteligencia artificial genera sobrecarga de información, fatiga y niebla mental en una parte de los trabajadores, según los estudios citados









