Paula Solanas AlfaroBarcelona 26/06/2026 12:55 Actualizado a 26/06/2026 13:13 Tras meses de incertidumbre entre la plantilla, Leche Pascual ya ha iniciado el expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a las 80 personas que a día de hoy aún trabajan en su fábrica de Gurb (Osona). A finales de abril, el grupo catalán Casa Taradellas anunció la compra de estas instalaciones a la compañía burgalesa para impulsar un nuevo proyecto de producción de mozzarella. Desde entonces, según el comité de empresa, Leche Pascual ha ido desmantelando la planta sin concretar qué pasará con sus puestos de trabajo. De hecho, el anuncio del ERE llega con poco más de un mes de antelación respecto a la fecha prevista para el traspaso a Casa Tarradellas, previsto para el próximo 31 de julio. Los representantes de los trabajadores critican que la decisión del cierre “no está justificada”, ya que aseguran que la fábrica alcanzó los mejores resultados de su historia en el último ejercicio, tanto a nivel de producción como de rentabilidad.El comité también reprocha a la dirección que haya ajornado la negociación hasta ahora y que no haya detallado si Casa Tarradellas está dispuesta a subrogar la plantilla de Gurb ni con qué condiciones laborales lo haría. Después del anuncio, el grupo catalán garantizó que contrataría al 90% de la plantilla actual de la fábrica. Sin embargo, los trabajadores sospechan que el cambio de actividad dificultará que estas mismas personas puedan mantener sus puestos en la nueva etapa.Después del anuncio de la compra, Casa Tarradellas garantizó que contrataría al 90% de la plantilla actual de la planta“A día de hoy, nadie nos ha hecho llegar ninguna oferta concreta, ni ninguna garantía vinculante. No sabemos qué lugares de trabajo se están ofreciendo ni con qué funciones, salario o horarios. Se está usando esta posible contratación como un discurso para intentar minimizar la responsabilidad de Leche Pascual sobre la destrucción de ocupación y preservar la imagen pública de la compañía, pero la realidad es que la empresa cierra una de las fábricas más emblemáticas de Osona y traslada la producción a Burgos”, denuncia el comité de empresa, asesorado legalmente por el Col·lectiu Ronda.En un comunicado, la plantilla advierte que no aceptarán ningún acuerdo “que no reconozca la falta de causa que justifique los despidos y que no proteja de forma efectiva los derechos laborales y sociales del conjunto de las personas afectadas”. Precisamente, esta semana Leche Pascual se vio obligada a readmitir a ocho trabajadores de Gurb que fueron despedidos de manera individual a lo largo de los últimos meses como antesala al traspaso de la planta. Las instalaciones de la empresa burgalesa en Osona se inauguraron en 2004 –poco después que el grupo fuera objeto de un boicot por anunciar que no comprarían más leche de productores catalanes– y tuvieron un coste de más de 70 millones de euros.Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro 'El club de los unicornios' (Península, 2023).
Leche Pascual presenta un ERE para los 80 trabajadores de su fábrica en Gurb
La plantilla pide mantener los puestos de trabajo tras la compra de la planta por parte de Casa Tarradellas







