El terremoto en Venezuela expuso la falta de preparación del país para una catástrofe de gran magnitud. (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)Cuando los rescatistas comenzaron a pedir maquinaria pesada para remover escombros en La Guaira y los hospitales recibían centenares de heridos en pocas horas, una pregunta empezó a imponerse por encima de las cifras de muertos y desaparecidos: ¿qué tan preparada estaba Venezuela para enfrentar un terremoto de gran magnitud?Las escenas observadas tras el devastador doble terremoto que sacudió Caracas y La Guaira ofrecen una respuesta inquietante. Aunque el país cuenta con científicos especializados, normas antisísmicas e instituciones dedicadas al monitoreo geológico, años de deterioro de la infraestructura, debilidad institucional y escasa cultura de prevención han incrementado significativamente su vulnerabilidad frente a una emergencia de gran escala.PUBLICIDADLas imágenes difundidas durante las primeras horas posteriores al desastre fueron especialmente reveladoras. Periodistas y testigos reportaron escenas en las que bomberos, rescatistas y vecinos retiraban piedras y fragmentos de concreto con sus propias manos para intentar llegar hasta personas atrapadas. Más que una muestra de solidaridad, aquella imagen reflejaba una realidad preocupante: la insuficiente capacidad de respuesta inmediata ante una catástrofe de grandes proporciones.Los especialistas en gestión de riesgos suelen insistir en una idea fundamental: los fenómenos naturales son inevitables, pero los desastres suelen ser el resultado de vulnerabilidades acumuladas.PUBLICIDADEl doble sismo en Caracas y La Guaira mostró que la debilidad institucional y el deterioro de la infraestructura aumentaron la vulnerabilidad. (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)En otras palabras, los terremotos no matan únicamente por la fuerza del movimiento telúrico. Las víctimas suelen ser consecuencia de edificios que colapsan, infraestructuras debilitadas, servicios de emergencia insuficientes o poblaciones que desconocen cómo reaccionar en los momentos críticos.Venezuela se encuentra en una zona de alta actividad sísmica atravesada por importantes fallas geológicas como Boconó, San Sebastián y El Pilar. Esa realidad es conocida desde hace décadas y ha sido ampliamente estudiada por FUNVISIS.PUBLICIDADEl problema no radica en la falta de conocimiento científico, sino en la distancia que existe entre las advertencias técnicas y las políticas aplicadas sobre el terreno.
Pese a ser un país sísmico, Venezuela no estaba preparada para el doble terremoto que golpeó Caracas y La Guaira
Las escenas de bomberos y vecinos retirando escombros con las manos expusieron las limitaciones de la respuesta ante la emergencia. Expertos advierten que el principal riesgo no son solo las fallas geológicas, sino décadas de desinversión, falta de controles y escasa preparación










