La situación en Venezuela tras el doble terremoto del pasado miércoles es sumamente compleja y las cifras de desaparecidos subieron en forma estrepitoza en las últimas horas. Según las autoridades, el número de muertos se elevó a 920, con más de 3.000 heridos, algunos de los cuales están en situación crítica. El dato más grave es la cifra de desaparecidos, que ya se ubica en más de 50 mil. El temor es que muchos de ellos no hayan sobrevivido y sus cuerpos se encuentran bajo los escombros. Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte del país el miércoles dejaron un panorama de devastación, con decenas de edificios colapsados, especialmente en La Guaira, una población costera vecina a Caracas, donde la población denuncia la precaria labor del gobierno en las labores de rescate.

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A medida que las autoridades difunden los números de víctimas, crece la desesperación por encontrar supervivientes. Familiares, vecinos y voluntarios se mueven como pueden entre la destrucción, pero necesitan maquinaria especializada para poder cortar varillas de acero o remover bloques. “¡Necesitamos máquinas, personal!”, gritaba un grupo de vecinos frente a un edificio colapsado en La Guaira. “Estamos nosotros mismos buscando ayuda, el pueblo buscando cómo levantar esto”, clamaba una muujer. En Ginebra, el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, dijo que más de 50.000 personas están desaparecidas. “Se trata de una operación de rescate extremadamente compleja”, explicó el especialista. La estructura edilicia de La Guaira quedó hecha polvo. Lo que eran edificios hoy son montañas de arena y escombros. El gobierno venezolano habilitó una plataforma digital para identificar a los desaparecidos. En sus primeras horas de funcionamiento, ya se habían ingresado más de 10 mil casos de ciudadanos con los que sus familias aún no han podido establecer contacto. “Está ahí”. Las tareas de rescate avanzan lentamente, y hay cuerpos aún visibles bajo los escombros. En Caracas, en la madrugada de este viernes, operarios alumbrados por linternas golpeaban con mazos los bloques de un edificio derrumbado. “Silencio absoluto”, gritó de repente uno de ellos para poder escuchar a posibles personas atrapadas. “Una linterna, una linterna”, dijo otro. En La Guaira, donde se encuentra el aeropuerto más importante del país, inhabilitado por el sismo, algunos residentes tratan ellos mismos de liberar a sus familiares sepultados. “Está ahí”, solloza Alessandro del Giudice, un joven de 23 años que intenta encontrar a su padre bajo una montaña de escombros. Su abuela Amparo, desesperada, intenta retirar las ruinas con sus propias manos en busca de su hijo. “Son muchas rocas y con las manos no se puede”, dice después, impotente tras llorar y gritar desconsolada. “Las autoridades no sirven, no sirven, porque aquí deberían estar los militares con toda la maquinaria que tienen ahí”, afirma. La presidenta Delcy Rodríguez, que en enero asumió el poder de forma interina tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos, visitó el jueves La Guaira, declarada “zona de desastre”, y decidió militarizar la región. En algunos lugares se constataron saqueos de comercios y viviendas. El despliegue militar espera detener esta situación en las próximas horas. Réplicas. La situación sigue siendo muy inestable y este viernes se registraron nuevas réplicas, lo que provocó corridas y mucha tensión en medio de los operativos de rescate. Desde el terremoto principal del miércoles por la tarde, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) y organismos internacionales ya contabilizan más de 138 réplicas en todo el sistema de fallas del norte del país, algunas de ellas de 4.5 puntos de magnitud. Las réplicas de las últimas horas afectaron especialmente al estado de La Guaira, donde la vibración del suelo reactivó el temor a nuevos derrumbes en las áreas de Caraballeda y Playa Grande, interrumpiendo temporalmente las delicadas tareas de remoción de escombros con maquinaria pesada. Los equipos científicos del USGS (Servicio Geológico de EE.UU.) advierten que la probabilidad de que ocurra una réplica fuerte (de magnitud 6 o superior) se mantiene en torno al 40% durante toda esta primera semana, por lo que las autoridades mantienen el estado de alerta máxima y piden a la población no resguardarse en estructuras que presenten grietas visibles. La ayuda comenzó a llegar, con equipos de rescate brasileños, salvadoreños, suizos y mexicanos sobre el terreno, así como un alto mando militar estadounidense que ha aterrizado en Caracas para supervisar las labores de socorro estadounidenses. Naciones de todo el mundo se han comprometido a enviar rescatistas, fondos y ayuda, y Estados Unidos anunció el despliegue de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros, así como la movilización de 150 millones de dólares en ayuda. *AFP