Análisis Exclusivo suscriptores Especialistas ya habían documentado las debilidades de la infraestructura venezolana. Muchas de las recomendaciones nunca ocurrieron. SUBEDITOR DE LA SECCIÓN INTERNACIONAL25.06.2026 22:30 Actualizado: 26.06.2026 05:50

La devastación causada por los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que golpearon el norte de Venezuela este miércoles, con apenas 39 segundos de diferencia, y que se prevé dejaron miles de víctimas mortales, revive una advertencia que expertos venían haciendo desde hace años: el país no estaba preparado para un sismo de esta magnitud.Durante años, ingenieros, universidades y la propia Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) señalaron que el país reunía una combinación de factores que podía derivar en una tragedia: millones de personas viviendo en zonas de alta amenaza sísmica, miles de edificios construidos bajo normas antiguas y una infraestructura pública que requería reforzamientos urgentes. LEA TAMBIÉN En 2013, una investigación publicada en la Revista de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, elaborada por el ingeniero civil y magíster en Ciencias de la Universidad de California Oscar López, analizó la situación sísmica del país y el riesgo asociado al deterioro de su infraestructura.Imágenes de las edificaciones tras el terremoto en Venezuela. Foto:AFPPara llegar a esa conclusión, el informe citó estudios de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), que, con base en registros históricos —como los terremotos de 1766, 1812 y 1900—, datos de la red sismológica nacional y el modelo estadístico de Poisson utilizado para estimar la frecuencia de estos eventos, calcularon que un sismo de magnitud igual o superior a 6,8 podría ocurrir en los siguientes 30 años y liberar cuatro veces más energía que el de Caracas de 1967 (magnitud 6,7).Con base en esos cálculos, el estudio concluyó que el riesgo no era una simple hipótesis, sino un escenario “cuantificable”, y que la prioridad debía ser reducir la vulnerabilidad de las edificaciones y de la infraestructura civil, antes de que ocurriera un terremoto de gran magnitud.Edificios antiguos y controles insuficientes: entre los males de VenezuelaPero el diagnóstico iba mucho más allá de la probabilidad de un gran terremoto. El estudio también identificó que buena parte de la infraestructura venezolana había sido construida bajo normas sísmicas que hoy resultan insuficientes y que nunca fue reforzada para resistir un sismo de gran intensidad.Si las normas de diseño sismorresistente son obligatorias, el Estado tenía la responsabilidad de garantizar edificaciones seguras. Pero persiste una pregunta: ¿qué pasa con las construcciones levantadas antes de las normas actuales o con aquellas que nunca las cumplieron?Según la investigación, cerca del 50 por ciento de la infraestructura que existía en el país para esa época había sido construida antes de 1982, año en el que entró en vigor la Norma de Edificaciones Antisísmicas, la primera regulación de diseño sismorresistente de alcance nacional en Venezuela. Sin embargo, el estudio señala que la aprobación de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística, en 1987, redujo los controles del Estado sobre las edificaciones ante la bonanza inmobiliaria.Terremoto en Venezuela. Foto:Y es que, aunque la norma sísmica fue actualizada en 2001, López sostiene que esta “no se tradujo en una mayor seguridad” por la falta de controles efectivos que garantizaran el cumplimiento de sus requisitos durante el diseño y la construcción de las obras.El informe también advertía que una de las mayores preocupaciones eran los barrios populares, especialmente en Caracas, donde vive más del 60 por ciento de la población, aunque este tipo de construcciones también es común en estados expuestos a la actividad sísmica, como La Guaira, Sucre y Lara.Sin que hasta ahora exista un balance detallado sobre las zonas más afectadas por los terremotos de este miércoles, la investigación identificó estos sectores como el principal foco de riesgo debido a que muchas viviendas fueron construidas de manera informal, sin criterios de diseño sismorresistente, con paredes de bloques sin refuerzo estructural y, en muchos casos, sobre laderas con terrenos inestables. LEA TAMBIÉN Las advertencias también alcanzaban la infraestructura para atender una emergencia. Hospitales, estaciones de bomberos y sedes de protección civil figuraban entre las edificaciones vulnerables, lo que podía comprometer la capacidad de respuesta tras un terremoto como el ocurrido este miércoles.A ello se sumaba el riesgo sobre subestaciones eléctricas de alta tensión, cuya falla podría provocar apagones generalizados -como finalmente ocurrió-, así como sobre puentes, aeropuertos y viaductos construidos bajo normas antiguas, cuyo colapso podría aislar regiones enteras cuando más se necesitaran las vías de comunicación.El sistema educativo también aparecía entre las principales preocupaciones. Un segundo estudio presentado en 2025 por investigadores del Departamento de Ingeniería Sísmica de Funvisis, la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas (Fede) y el Instituto de Materiales y Modelos Estructurales (IMME) indicó que el 69,4 por ciento de los 29.804 planteles educativos del país se encontraban en zonas de alta amenaza sísmica.Además, advirtió sobre la existencia de 438 escuelas construidas con el sistema conocido como ‘Cajetón’, similar al utilizado en edificios escolares que colapsaron durante el terremoto de Cariaco de 1997. Edificios destruidos en Los Corales, La Guaira. Foto:AFPLas recomendaciones que nunca se concretaronFrente a ese panorama, tanto este como otros estudios coincidieron en que era prioritario realizar una evaluación exhaustiva de las edificaciones educativas y sanitarias, dando prioridad a las construidas antes de 1982 y, especialmente, a las levantadas antes de 1967. También proponían completar, en un plazo de seis años, la evaluación de su vulnerabilidad y ejecutar las obras de reforzamiento necesarias.Los especialistas también planteaban aplicar sanciones más estrictas a los profesionales y funcionarios que incumplieran las normas, crear un organismo permanente encargado de asesorar al Estado y actualizar la normativa sismorresistente, cuya modificación más reciente data de 2019.Parte de esas recomendaciones, reconoce la investigación, comenzaron a traducirse en proyectos concretos. En 2019, Fede lanzó el Plan Nacional de Reducción de la Vulnerabilidad Sísmica de las Edificaciones Educativas, cuyo objetivo era iniciar la rehabilitación de 36 edificaciones. El plan, sin embargo, ilustra las dificultades que enfrentaron las estrategias de mitigación en los últimos años en ese país: al igual que otras iniciativas, quedó frenado por la falta de recursos antes de poder ejecutarse plenamente.Daños en Catia La Mar, La Guaira. Foto:AFPCinco años después, los especialistas insistían en que el país seguía sin pasar del diagnóstico a la acción.En 2024, algunos de los principales académicos e investigadores venezolanos se reunieron en el foro Riesgo Sísmico en Venezuela y Medidas para su Mitigación, donde reconocieron que Venezuela había avanzado en el conocimiento del riesgo, pero advirtieron que ese esfuerzo no se había traducido en medidas concretas por parte del gobierno de Nicolás Maduro.Uno de los llamados más directos fue el del ingeniero Heriberto Echezuría, doctor en Ingeniería Civil y magíster en Geotecnia por la Universidad de Stanford, quien puso el foco en la responsabilidad de las autoridades. LEA TAMBIÉN Viviendas dañadas en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira (Venezuela). Foto:EFE“Si las normas de diseño sismorresistente son obligatorias, el Estado tenía la responsabilidad de garantizar edificaciones seguras. Pero persiste una pregunta: ¿qué pasa con las construcciones levantadas antes de las normas actuales o con aquellas que nunca las cumplieron? Desde la academia podemos seguir aportando evidencia a los políticos, pero mientras esa brecha no se cierre será imposible garantizar la seguridad de la población”, afirmó hace dos años.En conjunto, las investigaciones coincidieron en que Venezuela necesitaba actuar con urgencia para reducir su vulnerabilidad sísmica y el rezago acumulado de décadas. Pero las advertencias no bastaron. Muchas de las recomendaciones nunca se implementaron y el país llegó a los terremotos de este miércoles con gran parte de las vulnerabilidades que los especialistas llevaban años documentando.CAMILO A. CASTILLO - Subeditor Internacional - X: (@camiloandres894) Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.