El mundo se pone cuesta abajo para Omar García Harfuch, funcionario que ahora mismo parece tocado por un ángel. Pocas cosas le salen mal al secretario de Seguridad mexicano, requerido aquí y allá para resolver problemas, bloqueos y nudos marineros. Este miércoles, el coordinador del Gabinete de Seguridad ha presidido una reunión con la asociación federal de transportistas, la Amotac, que amenazaba con condenar a Ciudad de México a una nueva jornada de caos vial, con bloqueos en diferentes carreteras. Tras una reunión de cuatro horas, el fervor de los camioneros se ha extinguido. Han aceptado un calendario de trabajo y han desconvocado la protesta. El enfado de Amotac venía de lejos y apunta a la misma fuente de otros males del país, la violencia. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que se encarga de la estadística delictiva de parte del Gobierno, transportistas y camioneros sufren de media unos 21 robos al día, la mayoría robos violentos. La misma Amotac denunció a finales del sexenio pasado el asesinato de 20 de sus agremiados en apenas un año. La situación ha puesto a los profesionales del transporte de carga en guerra con el Ejecutivo, al que le exigen seguridad. El gremio protesta igualmente por la cantidad de trabas para conseguir permisos, placas, etcétera.Hasta ahora, las reuniones se habían mantenido en el ámbito de la Secretaría de Gobernación, que dirige Rosa Icela Rodríguez. Titular de la cartera de seguridad durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), Rodríguez cambió a Gobernación con la llegada de Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional, en octubre de 2024. Tras el cambio, sindicatos y colectivos que habían mantenido un perfil bajo en años anteriores elevaron la voz, caso del sindicato de maestros mayoritario, la CNTE, que mantuvo un plantón de semanas en la capital y puso en jaque la inauguración del mundial, o ahora los transportistas.La pleamar ha complicado la gestión de Rodríguez, cuya ausencia este miércoles con la Amotac ha sorprendido tanto como el protagonismo de Harfuch, acostumbrado a informar de detenciones, operaciones policiales y decomisos de drogas. En el lugar de Rodríguez ha llegado César Yáñez, subsecretario de Gobernación, un escalón por debajo. Las fotos han dibujado la jerarquía. En la reunión, celebrada en un hotel del norte de la capital, las imágenes mostraban a Harfuch frente a frente con Rafael Ortiz Pacheco, el Bufalo, líder de los transportistas. En un vídeo que han publicado posteriormente, ya con el acuerdo cerrado, Harfuch y el Búfalo compartían el centro, con Yáñez y el hijo del Búfalo a los costados. En el vídeo, Ortiz ha señalado que la reunión, la tercera con Gobernación, la primera a la que acudía Harfuch, ha permitido llegar a un pacto, cuya caducidad es de tres meses. “Si en tres meses no hay resultados, nos invito a que volvamos nuevamente”, ha dicho el líder sindical, una referencia evidente a una posible vuelta a las barricadas. “Les pido que, por favor, liberen la vía, no bloqueos, cuiden sus negocios, su vida y a la gente que los rodea”, ha añadido. Luego ha hablado Harfuch, que ha dicho que conocía a “Don Rafa” desde hacía tiempo, y que se compromete a echar a andar unas mesas de trabajo, “no de protocolo, de trabajo”, ha aclarado, “de acción inmediata”.Las palabras de Harfuch han contrastado con la confusión de las horas previas, las últimas del martes y las primeras del miércoles. Antes de que el secretario de seguridad se involucrara, Gobernación parecía cantar victoria. En la noche del martes, los paros y bloqueos estaban por desconvocarse. La reunión de la mañana constataría el acuerdo. Pero no ha sido así y los paros han iniciado en varias carreteras de varios estados. Luego, a eso de las 8.15, la reunión ha empezado, y solo pasado el mediodía, las partes han grabado un vídeo conjunto del acuerdo. El trimestre que ahora empieza probará la validez de Harfuch como mediador en un campo nuevo para él.