Dos audios después de un fuego en León concentran el escenario de incendios forestales en Castilla y León en el inicio de la campaña. Uno: “Fuimos al incendio de Salcedo, una putada, no tenía otro nombre, muy malo. Pinar, con continuidad vertical y horizontal, donde no había pino había restos de poda sin triturar que eran peor que el pino… muy malo, pero lo pararon por la noche con los bulldozers. De momento [estamos] sin helicóptero, pero no nos quejamos porque al menos estamos la cuadrilla currando”. Dos: “Ese fuego ya nos dijo que va a ser mala campaña; estaba como en agosto, no nos quedamos ahí secos de milagro, a correr hacia los coches, se puso virulento, cerró por los dos lados y fue a las copas, un sustín, ya veías comportamientos como el año pasado. ¡Fum! Una brisa de aire y hasta arriba del todo, bajaba el viento y bajaba el incendio”. En resumen: no se ha prevenido lo suficiente, siguen faltando recursos y el calor avisa del peligro.El sector encara los meses más duros tras escuchar durante meses las promesas de la Junta de Castilla y León (PP entonces, ahora PP y Vox) de que aumentarían los recursos y el esfuerzo contra las llamas tras el cataclismo de 2025: 140.000 hectáreas arrasadas, cinco muertos y una crisis de semanas. El consejero cambió: Juan Carlos Suárez-Quiñones y su “mala costumbre de comer”, que indignó a los bomberos por su retraso al incorporarse al dispositivo en agosto, ahora ejerce en Industria tras reemplazarlo María González Corral, pero el PP sigue manejando la gestión forestal. El presidente, Alfonso Fernández Mañueco, garantizó más medios e inversiones que, según el dispositivo, apenas aparecen, si acaso con algunas mejoras, pero no de forma sustantiva. Hace unas semanas, al poco de firmar con Vox, creó la Dirección General de Prevención y Extinción de Incendios Forestales, un área específica dirigida por Ángel Sánchez, en funciones contra el fuego desde 2008 y criticado por el sector por su vinculación a la consejería a la que reprueban.EL PAÍS recopiló en invierno varias quejas de los bomberos, molestos con que, pese a haber más efectivos personales, faltaban jefes para coordinar las labores o que había retenes sin órdenes que cumplir. La cercanía del verano agitó estas quejas: este periódico informó de que la base leonesa de El Oterico llevaba varios años parada entre promesas incumplidas de abrirse. Según fuentes de los bomberos, tras esa publicación la Junta se apresuró para tenerla disponible esta temporada, aunque se encuentra a medias: no tiene valla alrededor, cocina ni mobiliario y las taquillas son donadas o de una base vieja. Sobre los helicópteros, más confusión, de acuerdo con uno de los empleados: “En nuestra base tenemos baile de helicópteros. Tenemos ahora el que tendría que estar en Oterico, porque allí no puede aterrizar ninguno, y de los dos nuestros que deberíamos tener, aún no hay ninguno. De todo lo que prometieron, ha llegado la mitad y la mayoría tarde”. Otro de los que ha actuado estos días se despacha así: “Aún quedan los peores meses y la situación ya empieza a desbordarse por parte de un operativo precario de un gobierno irresponsable. Cuadrillas incompletas, falta de helicópteros, camiones parados porque no hay conductores…”. Todo mientras la Junta decreta riesgo extremo en la ola de calor.Mañueco también anunció que el personal de las empresas privadas adjudicatarias del servicio pasaría a integrarse en el convenio de Tragsa, algo que una patronal de bomberos condenó y ordenó a sus 950 trabajadores que no hicieran sus funciones. “Una huelga convocada por el patrón, no por el obrero, porque les quitan el chiringuito”, renegaban los brigadistas, quienes insistieron en su voluntad de actuar contra las llamas pese a esa instrucción: “No ir al fuego no es una postura de lucha”. La incorporación al convenio de Tragsa, consideran, es favorable, “pero se ha hecho mal y a la carrera”. José Ángel Domínguez, portavoz de la Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León, se resigna: “Se contrató a gente en junio para cubrir puestos, pero no todos. Del paro, sin formación previa... Lo de siempre. Los pájaros [medios aéreos] no han llegado todos”. Varios bomberos de distintas provincias insisten en que las condiciones de Castilla y León son tan malas que hay poquísima estabilización y que cada verano entran nuevas caras sin apenas formación ni experiencia, peliagudo para su rol en un incendio.Los integrantes del operativo, que ya se han desplazado a los primeros fuegos, iniciados como de costumbre en León, censuran que desde que comenzó la campaña el viernes 12 de junio ha habido muchas escaseces. Los de la base zamorana de Villaralbo han pasado al menos 11 días sin su medio aéreo correspondiente, pese a hallarse en época de peligro alto y en una actual ola de calor. Lo mismo en El Barco de Ávila (Ávila), Pradoluengo (Burgos), Garray (Soria) o Villaeles (Palencia), donde o el helicóptero aún no ha aparecido o lo ha hecho con retraso, según estas fuentes. Estas inciden en un mantra del dispositivo autonómico: la eventualidad de los trabajadores, con en torno a la mitad del equipo en contratos temporales. “Los datos son demoledores para aquellos que desde la Junta y otros púlpitos venden estabilidad laboral, inversión, profesionalidad… La precariedad sigue mandando con un 25% trabajando los 12 meses”. Los bomberos destacan un caso palmario, el de Cueto (León). Allí operan dos empresas con dos convenios distintos, “dos mundos paralelos”, y están pendientes de otro helicóptero “cuya tripulación se situará en dos contenedores de obra que aún no han traído a la base”. Una cuadrilla, también de abundantes contratos temporales, espera “un contenedor de obra que contendrá supuestamente duchas; solo cuentan con dos duchas para todos”. Otros compañeros carecen de vestuarios y esperan otra caseta para cambiarse allí.Un veterano bombero de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF), correspondiente al ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y asentado en León, se muestra negativo tras sus primeras salidas: “Pinta muy mal, los rayos enganchan [crean fuego] a pesar de las lluvias. El clima no ayuda nada; si en junio los rayos enganchan, hay 38 grados, humedades del 15%... 10 días más así y no se le mete mano a un incendio ni de coña, estamos a las puertas de alguno bien gordo”. El bombero lamenta la situación profesional del dispositivo autonómico a quienes refuerzan: “Es muy palpable la inexperiencia del operativo, que sigue incompleto; hemos visto chavales muy jóvenes, con ropa, mochilas y material nuevo, pero mirando porque no saben por dónde les da el aire. La BRIF llevamos saliendo casi todos los días desde el inicio de la campaña; pinta otro año de sacar las castañas del fuego a la Junta”.