El consejero de Medio Ambiente reivindica el operativo pese a las críticas internas y externas

La Junta de Castilla y León (PP) insiste en sus últimos debates políticos antes de encarar las urnas: los incendios que causaron cinco muertes y 143.880 hectáreas arrasadas en verano se debieron a condiciones climatológicas extremas que los hicieron “inextinguibles” y que el fuego “no entiende de fronteras administrativas”.

El consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha explicado este miércoles, forzado por la oposición, su parecer sobre los “desgraciados incendios” que arrasaron la comunidad en agosto. Quiñones ha reivindicado al operativo pese a las críticas internas y externas y mantenido la tesis de la Junta: poco más se pudo hacer ante las olas de calor y que no todo es culpa del Gobierno autonómico. Las llamas se erigen en arma electoral con los demás partidos demandando más prevención y recursos contra el fuego entre reproches a la Junta.

El consejero, que ya compareció por exigencia del hemiciclo a finales de agosto, ha intervenido durante hora y cuarto en una comisión para hacer balance de 2025 con un discurso centrado en tres ejes además de los trabajos de recuperación: el marco normativo, las condiciones meteorológicas y el operativo. Quiñones ha esgrimido que pese a que la gestión forestal y de los dispositivos de extinción corresponde a las autonomías, “los incendios no entienden de fronteras administrativas” y ha apelado a la “coordinación” entre instituciones, si bien las comunidades pueden declarar el nivel 3 de emergencias si entienden que se encuentran en una situación crítica que requiere la intervención estatal. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, sostuvo al principio que contaban con un “operativo suficiente” para acabar reprobando al Ejecutivo central por no mandarles tantos refuerzos como demandaban.