En apenas cuatro años, Castilla y León ha sufrido de forma escalonada los incendios más graves de su historia. Todos gestionados por el PP, que gobierna la comunidad desde 1987 y cuyo presidente es, desde 2019, Alfonso Fernández Mañueco. Con miles de vecinos en las calles y decenas de miles de hectáreas reducidas a ceniza, la gestión que ha hecho Mañueco de la última crisis está siendo cada vez más cuestionada. El líder popular ha reivindicado este miércoles la actuación de su Gobierno frente a las dudas expresadas por distintos municipios afectados y la oleada de protestas ciudadanas que cuestionan el operativo autonómico.
Falta de previsión, órdenes contradictorias, descontrol en los recursos y las pésimas condiciones en las que trabajan los efectivos de emergencias son algunas de las críticas que está recibiendo el Gobierno regional. El presidente afirmó en un primer momento que la Junta contaba con “suficientes medios” y que el problema no era “de los operativos ni de falta de medios”, pero posteriormente solicitó al Gobierno central la incorporación de 1.000 soldados, 30 helicópteros y 25 bulldozers con maquinistas. Mientras Mañueco pedía más y más recursos, varios puestos de mando móviles seguían sin repartirse por el territorio o las bases logísticas instaladas no recibían personal.






