El enfermero Juan de Diego y sus compañeros y compañeras del centro de salud de Miribilla, en Bilbao, no han podido dejar pasar la ocasión de aprovechar la llegada de los medios de comunicación, que han acudido este miércoles para la presentación de un nuevo sistema de registro digital de vacunas, para denunciar las altas temperaturas que están sufriendo dentro del edificio, que tan solo tiene diez años. Son comentarios similares a los que hizo el sindicato Satse, el principal de Osakidetza, en la anterior ola de calor.

En el año 2016, el por aquel entonces lehendakari Iñigo Urkullu, acompañado del que fuera consejero de Salud, Jon Darpón, y del alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto inauguraron el “moderno y amplio” centro de salud de Miribilla, que da servicio a más de 11.000 vecinos. Se invirtieron, según informaron en aquella época, 3.100.000 euros en un edificio de varias plantas con una superficie de 2.000 metros cuadrados. Sin embargo, no cuenta con aire acondicionado ni climatizador, más allá de ventiladores en algunas de las salas en las que atienden a los pacientes.

Es por ello, que a las 10.00 horas de este miércoles el termómetro del ambulatorio marca los 31,7 grados. Según denuncian, llega a ascender a los 35 con el paso de las horas. “Estamos trabajando en unas condiciones pésimas, a más de 35 grados. Son momentos difíciles. Llevamos una semana de mucha temperatura y lo que queremos es que se tomen medidas en condiciones y no parches”, lamenta De Diego.