La muerte de tres adolescentes en una playa de Tarragona vuelve a situarnos ante una realidad que se repite cada verano. En 2025, más de 40 menores murieron ahogados en España, donde con veranos cada vez más prolongados y calurosos y con miles de kilómetros de costas, ríos, embalses y piscinas, aprender a nadar y conocer las normas básicas de seguridad acuática debería ser una competencia esencial y garantizada. La Convención sobre los Derechos del Niño obliga a los Estados a proteger la vida y la salud de la infancia y la adolescencia. Otros países incluyen la natación como parte del currículo escolar.Raquel Páez González. AlbaceteMenos protegidos que los pájaros Brillante el artículo de Antonio Muñoz Molina publicado el pasado sábado, titulado Las posesiones de los indigentes. Si ya es una tragedia verte obligado a dormir en la calle, resulta de inaudita crueldad la reciente orden dada por el Ayuntamiento de Madrid de no avisar a los sintecho cuando se van a realizar tareas de limpieza en los lugares donde malviven. En unos tiempos de avanzada civilización en los que se protegen, con toda razón, los nidos de especies silvestres como los vencejos o las golondrinas, tanto si están ocupados como vacíos, sorprende que el ser humano no goce de parecida protección que las aves. Muñoz Molina finaliza su artículo diciendo: “Vigilaré esta noche por si a mi vecino sin techo lo han desahuciado de su domicilio de cartones”. Pronto se nos han olvidado los mensajes del papa León XIV. Espero que cuanto antes se produzca una rectificación del alcalde de Madrid. El arrepentimiento y la corrección del error nos hacen mejores personas.Juan Vives Ruiz. MadridUna sentencia con pistasLa sentencia del caso Ábalos-Koldo-Aldama parece dar lecciones, o más bien pistas, de por dónde podrían ir las causas pendientes. ¿Podría ser un aviso a navegantes? Porque, ajustada o no a derecho —estoy convencido de que sí lo está—, no dejan de sorprender ciertos detalles poco corrientes. La condena a José Luis Ábalos y a Koldo García parece desmedida —yo confío plenamente en ella—, aunque pudiera admitir un cierto sesgo de dureza como advertencia de que el que la hace, la paga. Por mí, nada que objetar. Lo que sí resulta un tanto extraño es la diferencia con Víctor de Aldama. ¿Es un premio a delinquir si después colaboras? ¿O será un anuncio para los muchos casos que faltan por sentenciar?Julio García-Casarrubios Sainz. Valdepeñas (Ciudad Real)En el pueblo es otra cosaEn los pueblos, el calor apabullante se entiende como la amenaza que es, y todo parece ir más lento. No verás a nadie de tres a cinco de la tarde. O a las seis, incluso. En ningún lado. Y está bien. Es lo lógico, al contrario de lo que sucede en las grandes urbes, donde nadie, o casi nadie, puede escapar de una rutina a la que, además, se le añade el factor de tener lugar en un auténtico hervidero. Pueblos de España: sálvennos a todos.Pablo Valenciano. Albacete
Saber nadar no puede ser un privilegio
Las lectoras y los lectores escriben sobre los niños ahogados en Tarragona, la política de Almeida con las personas sin hogar, la sentencia del ‘caso Koldo’ y el calor















