En piscinas, en el mar, pantanos, ríos… La temprana llegada del calor ha animado los baños en esos espacios abiertos. Y las cosas no han empezado bien. El arranque estival de este 2026 augura cifras de récord en muertes por ahogamientos. Ya son 188 en España en lo que va de año, según el Informe Nacional de Ahogamientos (INA). Y el verano solo ha hecho que comenzar.Este último fin de semana han muerto dos menores, de 4 y 10 años, en una piscina particular de un cortijo en Almería y en el río Pisuerga, en Valladolid. En Tarragona una mujer de 80 años murió el sábado en la playa y se investiga la muerte de un hombre de 51 años, el mismo día, en una piscina comunitaria de Ávila. A lo que hay que sumar el rescate, en estado crítico, de otra bañista octogenaria en una playa de Palamós.Llueve sobre mojado. El fin de semana del 20 de junio con una docena de muertos en toda España, fue especialmente trágico. El anterior, el del 14/15, murieron ahogadas otras nueve personas.El caso más impactante, la muerte de tres menores en Tarragona que se bañaban en una zona prohibida, sin vigilanciaEl caso más impactante de las últimas tragedias fue la muerte de tres menores de entre 12 y 13 años (Maikel, Elías y Andine) ahogados en Tarragona. Saltaron al agua en una zona de rocas para celebrar, con otros amigos, el final del curso. A los que hay que sumar –ese mismo fin de semana– otros tres menores de 3 y 4 años, ahogados en piscinas privadas de Mallorca, Lanzarote y Málaga. Otras siete personas murieron, en ese fin de semana especialmente trágico, en Alicante, Galicia, Cartagena, Murcia y Barcelona,El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el emotivo minuto de silencio en recuerdo de los tres niños ahogados en TarragonaEFE/ Javier DíazSi la tendencia se mantiene –quedan muchos días de calor y baños– el 2026 va camino de pulverizar las cifras de muertos en España en espacios acuáticos. Y eso que el 2025, con 472 muertes por ahogamiento, fue ya especialmente trágico. El segundo con más fallecidos desde que hay registros.Las playas copan la mitad de muertesEl 80% de las víctimas son hombresEl perfil de las víctimas ahogadas tiene un marcado desequilibrio por sexo. Los hombres continúan siendo el colectivo mayoritariamente afectado, con 384 fallecidos (81,5%), frente a 88 mujeres (18,5%) en 2025. Son datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, según los cuales la mayoría de fallecidos el pasado año eran de nacionalidad española (392), seguidas de 56 de procedencia europea, 15 americanas, cuatro asiáticas y cuatro africanas.En las playas, el escenario más repetido en estas tragedias, murieron el pasado año 241 personas; es más de la mitad del total de víctimas. A ese espacio les siguen los ríos, con 88 muertes, las piscinas, con 49, y otros puntos acuáticos como embalses, canales o puertos, donde se produjeron 94 fallecimientos.La pregunta, vista la cara factura en vidas cobrada por baños en espacios abiertos, es obligada: ¿Qué está pasando? Responde Johnny Acevedo, presidente de l’Associació d’Empreses Catalanes de Socorrisme Aquàtic (Aecsa). “Hay demasiadas imprudencias, por lo que falta aún mucha concienciación y formación sobre los riesgos en la práctica de actividades acuáticas ”, afirma.“El socorrista no es el padre, madre o un familiar de un menor. Está allí para actuar ante la primera emergencia”Johnny AcevedoPresidente Aecsa“Si un bañista va a una playa -continúa- debe de hacer caso del color de la bandera que informa sobre el estado del mar y nunca bañarse en zonas prohibidas”. Por lógico que esto pueda parecer, “esas básicas normas se incumplen demasiadas veces”, lamenta Acevedo. De hecho el 90% de las personas ahogadas en España mueren en zonas sin presencia de socorristas. Es el caso de los tres niños fallecidos en Tarragona, que se tiraron al mar en una zona de rocas sin vigilancia. Si nadie observa la imprudencia, nadie va a poder ayudar a esas personas. Sin socorristaLa mayoría de muertos no lo tuvieronUn total de las 220 muertes del año pasado se registraron en espacios sin servicio de socorrismo. En otros 200 casos esos puntos, que si cuentan con este servicio, no lo tenían activado en el momento del incidente. En 52 de estas tragedias sí había socorrista, pero eso no evitó la tragedia. Ampliar horarios, temporadas y dotar de más recursos a esas zonas acuáticas se augura como algo imprescindible para aumentar la vigilanciaEn las piscinas, espacios tras las playas y los ríos donde más muertos se contabilizan (49 el pasado año), también falta trabajo de concienciación. “Si hay menores, los adultos deben de estar pendientes de ellos; el socorrista no es el padre, madre o un familiar. Está allí para actuar ante la primera emergencia, pero el adulto -en las piscinas de uso público no pueden entrar menores de 14 años sin estar acompañados- debe de estar también pendiente de lo que pasa en el agua”.Lugar donde murieron ahogados dos hermanos en la playa Llarga de SalouEl mal arranque, con tanto ahogamiento, de esta primavera y verano se explica también “porque el calor se ha adelantado y eso anima a los baños en espacios abiertos”, indica el presidente de la Aecsa. Si hay más gente en el agua -la mayoría de muertes se registran entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde- la probabilidad de accidentes se incrementa.Andalucía (31) Canarias (28) y Galicia (28) fueron las comunidades con más ahogamientos durante el 2025; Catalunya, con 20 muertos, ocupó la cuarta posición en esa negra lista. Aunque este año esa tabla está cambiando, según las cifras del Informe Nacional de Ahogamientos. La comunidad andaluza sigue ocupando (13 fallecidos) el primer puesto y Catalunya, con 9 muertos, avanza hasta el segundo lugar, por delante de los 7 fallecidos en la Comunitat Valenciana.La franja edadAdultos de más de 65 años y los niñosJohnny Acevedo afirma que los fallecimientos por ahogamiento tienen mayor incidencia entre las personas de entre 65 y 74 años. Una realidad achacada a factores de salud -a veces el ahogamiento es consecuencia a una dolencia previa- a exceso de confianza o exposición prolongada al medio acuático. Los menores son otras víctimas propicias, aunque menos de lo que cabría pensar. El pasado año un 10% de los fallecidos en el agua (47) eran niños. En la mayoría de estos casos hubo una falta de control por parte de los adultos que debían de velar por la seguridad de esos menores. Hubo también temeridades por parte de esas víctimas que escapan a cualquier control.Detrás de la mayoría de esas muertes por ahogamiento “hay una imprudencia”, reitera Johnny Acevedo. De ahí esa insistencia “en invertir más en formación y concienciación”. El hecho de que la mayoría de esas muertes ocurran en zonas sin vigilancia impide socorrer a esas víctimas, que se bañan en zonas prohibidas o peligrosas sin advertir el riesgo.En Catalunya hay 14.000 socorristas; en el caso de las playas, a falta de una norma clara, se contratan más o menos en función de los presupuestos municipalesEsto no quiere decir que sobren socorristas. En Catalunya hay alrededor de 14.000 repartidos por diferentes espacios acuáticos y es principalmente en las playas “donde tendría que haber más”, repite el presidente de Aecsa. Pero como en esas zonas de mar no hay una norma clara, la vigilancia -más o menos- acaba dependiendo de los prepuestos de los ayuntamientos.“Hay consistorios que un año destinan a veinte socorristas a una zona y al siguiente no contratan a ninguno”, critica Acevedo. Sin incumplir ninguna ley, por la falta de esa norma clara en las zonas costeras. Las piscinas de uso público con más de 200 metros de lámina de agua están obligadas a tener socorrista. Rodrigo Jiménez / EFECon las piscinas todo está mucho más claro. A partir de los 200 metros de lámina de agua se exige socorrista. Y la norma la cumplen la práctica totalidad de esos espacios cuando son de uso público, afirma Acevedo. Otra cosa son las piscinas privadas o las ubicadas en comunidades de vecinos. Ahí no hay normas y disponer de socorrista o no tenerlo lo deciden los propietarios.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 2000. Fue corresponsal en LLeida y Pirineos. Actualmente adscrito a la sección Sociedad. Autor del libro 'Acoso escolar' (RD Editores)