Los alemanes que despertaran de un sueño muy profundo no se lo creerían. Primero el Gobierno y después los legisladores estudiarán una nueva cotización obligatoria a las pensiones que destine al menos 30.000 millones de euros al año a un fondo del mercado de capitales, como parte de una amplia iniciativa para reforzar el sistema de pensiones del país. Este plan inspirado en el exitoso modelo que emplea Suecia desde hace años y que fue presentado de manera oficial este martes por una Comisión nombrada por el Ejecutivo supone todo un anatema para uno de los pueblos más temerosos y reacios a la inversión. Los ciudadanos alemanes se caracterizan por su apego a la seguridad y en el repaso patrimonial a la ciudadanía europea suelen destacar por su predilección por los depósitos y por el alquiler de vivienda. La reforma auspiciada por el Gobierno de Friedrich Merz rompe un precinto muy sensible.Como ya se adelantó el pasado fin de semana tras una filtración a la prensa, el eje central de la treintena de propuestas lanzadas por la Comisión es la introducción de una cotización complementaria a las pensiones, que se implementaría de forma gradual y equivaldrá al 2% del salario bruto. Esta se canalizará hacia un fondo gestionado de forma centralizada y se invertirá en valores como acciones y bonos, basándose en el sistema adoptado por Suecia. Según la propuesta, se crearán cuentas de capital individuales como parte del plan. En última instancia, la afluencia de capital contribuirá a aumentar los niveles de las pensiones incluso en caso de una "grave crisis financiera y económica", como la crisis financiera mundial de 2007 y 2008, según el informe trasladado por la Comisión.