Pamplona (EFE).- El lugar de residencia, la educación, la renta, la edad o las condiciones laborales determinan la salud de las personas, pero es el sexo el factor de desigualdad que se impone sobre los demás: las mujeres viven más que los hombres, pero pasan un cuarto de su vida en mal estado.
Así lo ha advertido Isabel de la Mata, exconsejera principal de Salud y Gestión de Crisis de la Comisión Europea, en la mesa inaugural de la XLIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y el XXI Congresso da Associação Portuguesa de Epidemiologia (APE), que este año se celebra bajo el lema “Avanzando con equidad por una Salud Pública para toda la población”.
En las últimas décadas, el estado de salud general ha mejorado en todos los países del mundo, donde la esperanza de vida ha pasado de los 43 años que había en los 50 a los 73 actuales.
Los sistemas sanitarios y su mejora «cuentan, pero no ha sido lo principal»; lo que explica fundamentalmente este incremento es la nutrición y, sobre todo, las vacunas, ha señalado la experta.
Los sistemas de salud mejoran, pero no de manera equitativa








