La conciliación de la vida laboral y los cuidados familiares, un auténtico rompecabezas para muchos hogares, sigue recayendo especialmente sobre las mujeres. Y no solo eso. Cuando los hombres también concilian, se observan desigualdades en las medidas para hacerlo: mientras las reducciones de jornada y las excedencias –con la consecuente pérdida de salario– las concentran casi en exclusiva las mujeres, ellos principalmente adaptan sus jornadas, pero sin perder horas de trabajo.
Así lo indican los datos del módulo de “Conciliación entre la vida laboral y la familiar” de la Encuesta de Población Activa (EPA), con datos de 2025, que ha publicado este viernes el INE.
Del total de algo más de ocho millones de trabajadores que afirman tener responsabilidades de cuidados, casi el 75% dicen no haber hecho ningún cambio en su trabajo para conciliar. Si atendemos al sexo, es el 82% de los hombres con responsabilidades de cuidados, mientras que entre las mujeres el dato desciende al 67%.
El cambio más mencionado entre las mujeres son las adaptaciones de jornada sin necesidad de modificar el número de horas (10,4%), seguido muy de cerca por las reducciones de horario (pasando de jornada completa a parcial, disminuyendo el número de horas, etc.), con un 9%. En total, una de cada cinco mujeres reduce o adapta su jornada para cuidar.









