Contenido automatizadoFactores biológicos, sociales y evolutivos explican la diferencia en la longevidad entre hombres y mujeres, según diversas investigaciones.Expertos analizan las diferencias de longevidad entre hombres y mujeres. Foto: iStockPERIODISTA02.07.2026 12:26 Actualizado: 02.07.2026 12:26

A nivel global, las mujeres viven un promedio de cinco años más que los hombres. Científicos e instituciones internacionales analizan este fenómeno a través de factores biológicos, sociales y evolutivos para determinar las causas exactas de esta brecha de longevidad. Los hallazgos demuestran que, si bien la biología establece una base determinante, el entorno y las conductas individuales modifican significativamente la expectativa de vida en los diferentes países.Factores sociales y de comportamiento que afectan a la población masculinaLa diferencia en la esperanza de vida entre sexos varía considerablemente según la geografía. Datos del estudio 'Our World in Data', de la Universidad de Oxford, señalan que en naciones como Rusia, Ucrania y Vietnam las mujeres superan a los hombres en diez años o más, mientras que en países como Nigeria la brecha es mínima. LEA TAMBIÉN La profesora Sarah Harper, directora del Instituto de Oxford sobre el Envejecimiento de la Población, explica que gran parte de esta variación responde a conductas sociales. En determinadas regiones, el consumo de alcohol y tabaco es notablemente superior en los varones. Asimismo, se registra que los hombres tienden a mantener dietas menos saludables y a consultar con menor frecuencia a los servicios médicos.A esto se suma que la población masculina desempeña con mayor frecuencia trabajos de alta peligrosidad y registra tasas más elevadas de mortalidad por accidentes de tráfico, violencia, homicidios y suicidios debido a conductas de riesgo. La diferencia de longevidad responde a múltiples factores. Foto:iStockNo obstante, estas tendencias no son permanentes; campañas de salud pública, como las antitabaco implementadas en el Reino Unido durante las décadas de 1960 y 1970, han demostrado reducir drásticamente la brecha de mortalidad prematura.El impacto de las hormonas: estrógeno frente a testosteronaMás allá de los hábitos, los componentes biológicos juegan un papel protector crucial. Consuelo Borrás, fisióloga especializada en envejecimiento de la Universidad de Valencia, señala que los estrógenos benefician al organismo femenino en el control del colesterol, la regulación del sistema inmunitario, la prevención de infecciones urinarias y la protección ósea y cerebral.El estrógeno funciona como un antioxidante que combate los radicales libres responsables del envejecimiento celular. Por el contrario, la disminución de esta hormona durante la menopausia suele propiciar afecciones como la osteoporosis, las cuales muestran mejoría cuando se administra terapia de reemplazo hormonal en etapas tempranas. LEA TAMBIÉN En contraposición, la testosterona —la principal hormona sexual masculina— se asocia a comportamientos de riesgo y a posibles efectos nocivos para el organismo que aún se investigan. Estudios observacionales de registros históricos apuntan a que los hombres castrados presentaban una longevidad notablemente mayor, una tendencia que también se ha verificado en experimentos con animales.Ventajas cromosómicas y selección evolutivaLa genética y la evolución ofrecen otra explicación a este fenómeno. Johanna Staerk, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania, explica que en los mamíferos las hembras poseen dos cromosomas X (XX) y los machos solo uno (XY). Factores biológicos y sociales influyen en la longevidad. Foto:iStockContar con una doble copia permite que, ante una mutación perjudicial en un cromosoma, la otra copia compense el defecto, una ventaja ausente en los machos. Este modelo se invierte en las aves, donde los machos poseen dos copias idénticas (ZZ) y las hembras una combinación distinta (ZW), siendo los machos quienes viven más tiempo.La estructura social de las especies también influye en la longevidad. Investigaciones publicadas en 2025 indican que las especies monógamas muestran diferencias menos marcadas entre sexos. En contraste, en especies no monógamas, como los leones o los gorilas, los machos evolucionaron priorizando el gasto energético en rasgos físicos competitivos (como cuerpos o astas más grandes) para asegurar parejas, sacrificando su longevidad. LEA TAMBIÉN Desde la perspectiva del cuidado de las crías, la evolución favorece que las madres de especies longevas, incluidos los seres humanos, vivan más tiempo para garantizar la crianza de la descendencia hasta la edad adulta.La paradoja de la morbilidad: mayor supervivencia pero más enfermedadesVivir más años no se traduce necesariamente en una mejor salud. Los datos indican que las mujeres pasan más tiempo de su vida conviviendo con enfermedades no mortales, tales como dolores de espalda, migrañas y depresión.La respuesta inmunitaria femenina, al ser más robusta, protege de manera eficiente contra infecciones, pero incrementa la susceptibilidad a desarrollar enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Además, las mujeres presentan sistemas musculares y esqueléticos con menor resistencia general. Los hábitos de vida también impactan la expectativa de vida. Foto:iStockLa profesora Harper resume que la biología masculina predispone a una mayor vulnerabilidad hacia la muerte, mientras que la biología femenina expone a una mayor vulnerabilidad hacia la discapacidad.Finalmente, los expertos coinciden en que la biología no es un destino inflexible. Factores modificables como la alimentación, el ejercicio físico, el descanso y el manejo del estrés son determinantes para que ambos sexos extiendan tanto su esperanza de vida como sus años de bienestar.Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de los expertos e instituciones citados en el texto.Más noticias en El TiempoMARÍA PAULA LOZANOREDACCIÓN ALCANCE DIGITAL Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.