En su plan para reducir la burocracia y facilitar los procesos, que es una de las prioridades de la legislatura, Bruselas ha presentado este miércoles una serie de medidas para simplificar y modernizar las normas de etiquetado de eficiencia energética -en móviles, ordenadores o electrodomésticos- y de neumáticos. "Las etiquetas energéticas permiten a los consumidores tomar decisiones informadas que les ayudan a ahorrar dinero y, en el contexto actual, eso es más importante que nunca. Nuestra propuesta es ambiciosa y adapta la normativa a la era digital, haciéndola más clara para los consumidores, más sencilla para las empresas y más rigurosa en cuanto a los estándares", ha explicado la vicepresidenta de la Comisión Teresa Ribera.En un contexto de transición desde la crisis de los combustibles fósiles hacia una nueva era de electrificación, el Ejecutivo comunitario considera que el uso inteligente de la electricidad a través de la eficiencia sigue siendo "una herramienta indispensable para el sistema energético europeo". La propuesta actual pretende reforzar el éxito del etiquetado energético de la Unión Europea, el cual ya permite a los consumidores ahorrar aproximadamente 100.000 millones de euros cada año en sus costes operativos, recoge el comunicado.Y es que las nuevas etiquetas de productos electrónicos, como los teléfonos móviles, comenzarán a incluir información detallada sobre la durabilidad y la reparabilidad de los dispositivos. Con esta medida, Bruselas pretende "empoderar a los usuarios para que elijan productos con una vida útil más larga, contribuyendo así a los objetivos de sostenibilidad y economía circular de la Unión", sentencian.Otra de las principales novedades del paquete es la introducción de flexibilidad tecnológica, permitiendo que las tiendas físicas utilicen pantallas electrónicas en los estantes como alternativa aceptable a las etiquetas de papel tradicionales. Para productos vendidos exclusivamente entre empresas o que no se exhiben en comercios minoristas, como las máquinas expendedoras o los armarios de refrigeración de supermercados, se permitirá el uso de códigos QR en la documentación técnica o en el propio producto en lugar de una etiqueta impresa visible.El nuevo marco también aborda situaciones específicas de venta donde el consumidor no interactúa físicamente con el aparato antes de la compra, como ocurre frecuentemente con los instaladores de sistemas de calefacción o cocinas. En estos casos, la normativa exigirá que la información sobre la eficiencia energética se integre directamente en la oferta contractual presentada por el instalador, asegurando que el cliente pueda tomar una decisión informada en el momento clave de la transacción.En lo que respecta al sector del neumático, la Comisión propone eliminar la obligación de que los concesionarios de vehículos muestren etiquetas individuales de neumáticos cuando venden un coche nuevo, dado que los clientes raramente tienen opción de elegir el modelo específico de neumático. Se estima que esta medida de simplificación burocrática, por sí sola, generará un ahorro de 40 millones de euros anuales al reducir tareas administrativas que se consideran innecesarias en el punto de venta de vehículos.El Registro Europeo de Productos para el Etiquetado Energético (EPREL), que actualmente alberga información sobre más de dos millones de modelos de productos, se convertirá en el eje central de la vigilancia del mercado y la transparencia. La digitalización de estos procesos permitirá que las autoridades de vigilancia nacionales ahorren unos 3,7 millones de euros anuales, gracias a que los datos de cumplimiento serán más accesibles y rápidos de verificar, según calcula el Ejecutivo comunitario.Para evitar la duplicidad de tareas administrativas, la Comisión planea integrar los datos ya suministrados a EPREL con el futuro registro del pasaporte digital de productos, lo que evitaría que las empresas introduzcan la misma información dos veces. Esta interoperabilidad de bases de datos podría generar un ahorro único para las compañías del sector de hasta 66 millones de euros, reforzando la eficiencia del mercado único digital, avisan.Desde una perspectiva económica global, el conjunto de estas medidas de simplificación en el sector energético espera ahorrar a las empresas y a las autoridades de vigilancia hasta 125 millones de euros anuales durante la próxima década. Este esfuerzo se alinea con el objetivo transversal de la Unión Europea de reducir las cargas administrativas totales en 37.500 millones de euros para el año 2029, priorizando la competitividad de las compañías europeas.
Bruselas quiere que las nuevas etiquetas de móviles informen sobre la vida útil para ayudar a elegir productos más resistentes
La Comisión Europea estima un ahorro anual de 125 millones de euros con la simplificación del etiquetado de energía y neumáticos












