Hannah Einbinder, que en la serie Hacks da vida a una mujer bisexual, ha sido galardonada con el premio Bisexuality in Media en la última edición de Las Culturistas, una gala que celebra los momentos más icónicos de la cultura pop del año. “Me lo he trabajado y me lo merezco, ha dicho en sus redes. “Billie Holiday. Virginia Wolf. Anna Packwin. Halsey. Todas son mujeres con las que he tenido relaciones sexuales. Pensaba que ser bisexual era lo que te pasaba cuando, en una vida pasada, ignorabas a una bruja disfrazada de mendigo encapuchado que luego te maldecía. Pero en mis años como bisexual declarada, he llegado a aceptar que el viejo dicho es cierto. Soy hermosa a mi manera porque Dios no se equivoca. Voy por el buen camino, cariño. Nací así”, dijo en el discurso con el que aceptó el galardón, parafraseando a Lady Gaga en el tema Born this way. En una mesa redonda entre actrices cómicas organizada por The Hollywood Reporter, la actriz habló de cómo la serie que le ha hecho conocida ha tenido un relevante papel en la labor de visibilizar la bisexualidad. “Lo que Hacks ha logrado hacer por la representación bisexual es darle una vida interior vívida y una realidad auténtica a este personaje. Obviamente, sabemos que cuando las personas escriben desde su propia experiencia, todo se siente mucho más vivido. Y como actriz queer interpretando a un personaje queer, puedo aportar mi propio toque personal. Ava tiene en esta temporada una trama relacionada con el poliamor que no está fetichizada ni se usa como mofa; todo se trata de una manera real”, asegura. “Ha habido muchas películas y series queer increíbles antes de Hacks, por supuesto. Sin embargo, me emociona recibir mensajes de personas que sienten que esta es una representación profunda y no fetichizada de la bisexualidad”, dice. Y si es necesario hablar de visibilidad es porque la bifobia sigue teniendo una fuerza increíble. Mientras que muchos medios hablan de Loli Bahía como de “la amiga especial de Rosalía”, en el otro lado de la balanza hay medios que hablan de invisibilidad lésbica cuando no se comenta que la modelo es su novia. “Hay algo tristemente fascinante en cómo funcionan los titulares cuando las protagonistas son dos mujeres. Te pongo un ejemplo. Si un cantante famoso pasea cogido de la mano de un actor, viaja con él, lo mira como si el resto del planeta hubiera desaparecido y le dedica una canción delante de 20.000 personas, nadie escribe que son ‘grandes amigos’. Son pareja. Punto. Y no habría ninguna duda”, dice la Revista Mirales. “Pero cuando las protagonistas son Rosalía y Loli Bahía, todavía aparecen artículos hablando de amistad, de complicidad o de una relación ”que no ha sido confirmada". Así funciona, queridas mías, la invisibilidad lésbica”, añade. Y es entonces cuando Elisa Coll Blanco, autora de Resistencia bisexual: mapas para una disidencia habitable (Melusina, 2021), hace un aclaración en los comentarios del post. “La relación que tienen es sáfica, compis. Lo bi no es una categoría de lo lésbico, existe en igualdad a ello. Sáfica o bibollera es la palabra que incluye a ambas y que hace referencia a que son dos mujeres, no a sus identidades”, dice. En el libro aclara que la bisexualidad no implica que solo existan hombres y mujeres, pues se define como la atracción hacia personas de más de un género, o de su propio género y otros. “La bifobia es cualquier violencia ejercida sobre las personas bisexuales por el mero hecho de serlo. La base más férrea de la bifobia es la invisibilización: no reconocer la bisexualidad como algo real, no tenerla en cuenta, hacerla desaparecer de nuestro imaginario”, dice. Anna Castillo salió durante seis años con la fotógrafa Lara Blanco. Ahora sale con el actor Álvaro Mel, algo que como ha explicado en en el videopodcast Está el horno para bollos, presentado por Nerea Pérez de las Heras y Judith Tiral, le ha hecho víctima de la bifobia. “En Twitter empezó a haber muchas reacciones a esas noticias, y yo recuerdo coger Twitter a mi hermana [Eva Castillo, vocalista del grupo Red Kiss] y ver mucho insulto. Mi favorito siempre fue ‘bollera traicionera’, por supuesto”, ha dicho. “Yo prefería no posicionarme con ninguna etiqueta porque no me sentía cómoda ni en la heterosexualidad ni siendo lesbiana. Yo callaba y ya está. Lo que hacía era visibilizar la relación que tenía en aquel momento, que era con una mujer”, ha dicho a El eclipse de 3Cat. En Está el horno para bollos, Castillo reconocía no ser la misma persona tras haber tenido una relación con Blanco durante seis años. “Yo soy una evolución de mí, yo soy un 2.0 porque he aprendido cosas. Para mí la bisexualidad representa la posibilidad. Hay una educación que a mí se me dio en un sistema y gracias a haber estado con una mujer, he comprado la extensión del juego”, comentaba. “A veces de broma le digo a Álvaro que para mí, él es una mujer lesbiana. Yo he aprendido muchas cosas. Lo dejé con mi expareja y sentía que a ver quién me la iba a colar ahora. Pensamos que es la heterosexualidad lo que va a contaminar los espacios queer y somos nosotras quienes estamos contaminando la bisexualidad. Estando con tíos después de haberme reconocido como bisexual, siento que soy yo quien les contamina a ellos de lo queer. Es el agujero en la heteronorma y eso tiene un potencial político de la hostia”, añadió la actriz. Beatriz Fernández, de Fulanita de Tal, un referente nacional e internacional desde hace más de 20 años en el movimiento cultural sáfico, explica por qué es esencial la visibilidad bisexual. “La visibilidad cambia vidas. La bisexualidad ha sido una de las orientaciones más invisibilizadas, incluso dentro del propio colectivo LGTBIQA+. Durante años la sociedad nos ha hecho creer que era una fase, una confusión o que había que “elegir un lado”. Que personas con una enorme proyección pública digan con naturalidad ‘soy bisexual’ rompe esos prejuicios de golpe”, explica a S Moda. “No se trata de que las celebridades tengan la obligación de hablar de su vida privada, sino de entender el impacto que tiene cuando lo hacen libremente. Cada referente que da ese paso hace que miles de personas dejen de sentirse raras, cuestionadas o invisibles. Cuando alguien con influencia se muestra tal y como es, está enviando un mensaje muy claro de que no hay nada que esconder y no hay una única forma de amar”, asegura. El Instituto de las Mujeres, en su estudio Mujeres lesbianas y bisexuales en España, señala que las mujeres bisexuales sufren una fuerte carga de estereotipos y discriminación. “Este rechazo se basa en una serie de nociones culturales sobre la sexualidad aún muy arraigadas. Por un lado, la heterosexualidad y la homosexualidad se siguen conceptualizando como orientaciones sexuales binarias, excluyentes, desde un enfoque esencialista donde no caben opciones intermedias”, dicen. Indican que por otro lado, mientras que desde el imaginario social se vincula a las mujeres lesbianas, frecuentemente, con el mundo de los sentimientos y vínculos afectivos (enamoramiento, pareja, maternidad); ante la bisexualidad el imaginario se centra en prejuicios hacia su sexualidad (hipersexualidad, promiscuidad, prácticas de riesgo). “Esta última creencia se contradice con la realidad, pero se encuentra frecuentemente en el discurso social, que percibe la bisexualidad asociada a una vida desordenada sexualmente y ‘contaminante”, señalan. Casi uno de cada cuatro jóvenes en España de entre 18 y 24 años se considera bisexual (23,6%), según el último CIS. Cuando Aitana Sánchez Gijón acudió a La Resistencia, paró la entrevista para saludar a quien le acompañaba al programa. “Estoy viendo a María, mi nuera”, dijo la actriz. “¿La novia del hijo músico?”, preguntó David Broncano. “No, la novia de mi hija Bruna”, dijo Sánchez Gijon. Y entonces, el presentador se sorprendió al ver que María Barrier, la entonces novia de Bruna y copresentadora del podcast Bimboficadas junto a Samantha Hudson, le hacía una ‘L’ con las manos. “¿Me has hecho el gesto de loser?”. “No, de lesbiana”, respondió ella, que confesó a la revista Shangay que las lesbianas le habían salvado la vida. “Ni los antidepresivos, ni mi psicóloga, ni nada. A mí, las lesbianas”, aseguró. Sin embargo, acaba de decir en Menudo Cuadro que ahora tiene novio. “He estado muchos años fijándome solo en mujeres y estando solo con mujeres. Creo que la orientación sexual es una cosa que va variando. Yo creo que nunca he estado enamorada de un hombre y ahora mismo estoy con mi pareja. Le quiero muchísimo y estoy muy contenta”, ha dicho. Tras asegurar que hasta ahora, Barrier había escogido muy mal a sus parejas, Hudson comenta que cree que el motivo por el que ahora ha escogido muy bien es porque ha sido “muy, muy, muy sáfica”. Algo similar le ha pasado a Paula Mayer, DJ. “Yo entiendo que a las lesbianas siempre les hace mucha ilusión que gente famosa de repente tenga novia, porque falta representación lésbica, pero nos falta educación como sociedad para entender que cuando una mujer está con otra, no la convierte en lesbiana. Se nos olvida la opción de la bisexualidad. Y me incluyo porque a mí también me ha pasado incluso conmigo misma. Al final yo he crecido en la misma sociedad sin referentes ni reconocimiento, y llena de bifobia”, explica. “Después de siete años estando solo con chicas y pensando que era lesbiana, me enamoré de un hombre. Al principio me costó aceptarlo. ¿Por qué iba a estar con un tío con el panorama que hay y con el historial que tienen, pudiendo estar con una mujer maravillosa? Tienes que hacer un trabajo de aceptación y entender que tanto tú, como Anna Castillo, como María Barrier y todas las que han venido antes y vendrán, son personas bisexuales y es algo tan válido como cualquier otra orientación”, asegura Mayer, que fue una de las DJs de Fulanita Fest, que contó con las invitadas de excepción Kate Moenning y Leisha Hailey, protagonistas de la icónica serie The L Word. En ella, Hailey interpretaba a Alice Pieszecki, una mujer bisexual que se erigió como una de las primeras y más certeras representaciones televisivas de la bisexualidad. “Que una persona conocida hable de ello solo ayuda a que se normalice y la gente empiece a considerarlo una opción más. Ya no solo para respetar a la gente que lo es, sino para la gente joven que está descubriendo su sexualidad, que sepan que no están solos y que la bisexualidad existe”, añade Mayer. En cualquier caso, siempre que llega el mes del Orgullo se acaloran los debates y en realidad, como escribe el periodista James Greig, “la conversación la dictan quienes menos tienen que decir”. “Una de las cosas más extrañas que aprendí cuando me uní a Twitter fue que realmente habría controversia en torno al discurso del Orgullo TODOS los años. En serio, no bromeaban. Es tan predecible como las fases de la luna”, comentaba un usuario. En Gay Times magazine, Lois Shearing explica que el debate reciente se ha centrado en las mujeres bisexuales que salen principalmente con hombres, y algunas respuestas en línea argumentan que las mujeres solo se identifican como bisexuales porque está de moda o por influencia cultural. “Esta lógica corre el riesgo de favorecer a la derecha reaccionaria. A medida que figuras anti-LGBTQIA+ afirman cada vez más que la disidencia sexual es una forma de contagio social en lugar de un reflejo de la identidad, las insinuaciones de que algunas mujeres solo se consideran bisexuales porque está de moda contribuyen a naturalizar esta retórica”, asegura. “En un momento en el que la derecha más reaccionaria está atacando las identidades queer, necesitamos subrayar la idea de que cualquier persona que dice que es queer lo es. No podemos ceder terreno ante su creencia de que existe un tipo real y legítimo de disidencia sexual estrictamente definida, y que todos los demás están tratando de estar a la moda”, dice. Ni contaminante, ni trendy, ni fruto de la confusión: la bisexualidad existe.