A estas alturas de la pel�cula, quien m�s y quien menos ha escuchado La Perla, esa canci�n en la que Rosal�a pone a caldo a un se�or tir�ndole versos como bombas de racimo. A �l, referente concreto o arquet�pico, le dedica una sarta de pulmon�as tales como terrorista emocional, desastre mundial y rompecorazones nacional, para concluir que del sujeto en cuesti�n nadie se f�a, porque es una perla, una de mucho cuidao.

El tema, de Lux, �ltimo �lbum de la artista catalana, contiene cero unidades de met�foras: es un rapapolvo sin paliativos y dibuja a un hombre decepcionante, un fiasco total. La rumorolog�a y otras ciencias del salseo han querido ver en esa perla a diversas exparejas de la cantante que, poco despu�s del estreno del single (finales de 2025), sorprendi� al mundo dej�ndose ver con su novia, la modelo francesa Loli Bahia. Y, como si de causa-efecto se tratase, surgi� la pregunta: �Rosal�a se ha echado a los brazos de una mujer harta de los hombres, cansada de los perlas? Aunque a�os atr�s ya supimos de la relaci�n que mantuvo con la actriz Hunter Schafer, la cronolog�a de los acontecimientos alimentaba el relato del heteropesimismo, esto es, el cuestionamiento de la heterosexualidad como mandato social impepinable.Cada vez m�s mujeres j�venes se reconocen biAs� pues, nos preguntamos si la bisexualidad nace o se hace, en un contexto en el que, seg�n el Centro de Investigaciones Sociol�gicas (CIS), cada vez m�s personas se identifican como bisexuales, especialmente mujeres j�venes.Las cifras son estas: el estudio Sexualidad: h�bitos y opiniones, del pasado marzo, dice que un 3,1% de los espa�oles varones se identifica como bisexual y en el caso de las mujeres, el dato alcanza el 7,3%. A partir de los 50 a�os, no hay diferencias significativas entre ellos y ellas, pero de ah� para abajo s�, sobre todo en la franja de edad 18-34. En este tramo, se reconocen bisexuales el 6% de los hombres frente al 17% de las mujeres. Aunque la brecha se ha matizado con respecto a otra encuesta del CIS de 2025, siguen identific�ndose como bi m�s chicas que chicos.Rosal�a y Loli Bahia, este junio, en Nueva York.GTRESSara es el nombre ficticio de una adolescente de 15 a�os que reside en el sureste de la Comunidad de Madrid. Vinculada a un proyecto estudiantil para acoger y abrazar la diversidad sexual, confirma con rotundidad este gap de g�nero presente tambi�n en la Generaci�n Alfa. Con respecto a la precocidad de esta identificaci�n fuera de lo normativo, a�ade: "Para la mayor�a de adolescentes la orientaci�n sexual es un espectro m�s que una etiqueta. La gente va descubriendo lo que le gusta y tendemos a encasillarnos menos que las personas m�s mayores", sostiene. Y �por qu� crecen los bisexuales, especialmente entre los j�venes? �Se atreven m�s a experimentar (se hayan topado o no con perlas en el camino)? "Creo que la orientaci�n sexual no es algo que pruebas. Simplemente lo sientes. Tampoco considero que ahora haya m�s bisexuales. Antes esa opci�n no exist�a para la mayor�a y muchos otros tuvieron que esconder su orientaci�n por miedo. Ahora son m�s visibles", opina la adolescente.El �resbaladizo? concepto de la fluidezNoelia Salido, cocoordinadora del Grupo de Pol�ticas Bisexuales de la Federaci�n Estatal LGTBI+, ampl�a m�s ese espectro y hace una puntualizaci�n que alude a ese concepto tan resbaladizo para generaciones anteriores, pero tan org�nico para los zetas, como es la fluidez: "Los bi se sienten atra�dos por personas de su mismo g�nero y otro u otros. Es un t�rmino paraguas, no binario, que incluye una gran diversidad. Por eso preferimos decir bi+". Para ella, el relato de una relaci�n l�sbica empujada por el desenga�o hetero no se sostiene y, adem�s, perpet�a los roles de g�nero: "Cualquiera puede experimentar, no pasa nada, pero �huir de los hombres porque no te han tratado bien y probar con mujeres porque cuidamos mejor? �Si un chico te trata muy bien es menos macho? Implica seguir con la misma idea de siempre", dice rotunda. Salido se�ala tambi�n los discursos peligrosos que pueden nacer de esa idea: "Una mujer no se relaciona con otra porque odie a los hombres. Preferimos verlo como una opci�n tomada en la libertad de permitirnos probar algo que nos atrae, pero no como un escape".El activismo de la Federaci�n ha contribuido, afirma Noelia, a la creaci�n de referentes, esencial para reconocerse en una orientaci�n ajena a la heterosexualidad y a la homosexualidad "Tengo 31 a�os y hasta los 25 no supe que era bisexual. Tard� mucho. Vivo en un pueblo de 7.000 habitantes y no ten�a tantas posibilidades para hablar de ello. Ahora la informaci�n es m�s accesible y est�n las redes sociales. Hay influencers bisexuales y yo misma doy charlas en los institutos. Todo eso ayuda a que la gente se identifique antes", cuenta.Esos referentes salpican tambi�n nombres del mainstream. Adem�s de la citada Rosal�a, se ha conocido la bisexualidad de Dulceida, Lola �ndigo y Melani Olivares, como algunos ejemplos locales, y otros del plano internacional son Lady Gaga, Miley Cyrus y Kristen Stewart. La existencia de personajes reales y de ficci�n es el clic que muchas mujeres necesitan para reconocerse. Alguien a quien llamaremos Lola, de 34 a�os e identificada como bisexual desde hace dos a�os, dice: "Creo que algunos libros, series y pel�culas han facilitado que me pusiera en el lugar de la protagonista y mirara mis sentimientos. Pienso en Carol [novela de Patricia Highsmith y posterior filme protagonizado por Cate Blanchett]. La naturalidad de Rosal�a tambi�n ha ayudado. Y Lily Rose Depp. Tambi�n tengo una amiga mayor muy religiosa que me confes� que le atra�an las mujeres y que hab�a estado con un par; eso me trajo mucho alivio. Los referentes y la aceptaci�n social contribuyen a que te sientas menos rara y m�s libre", cuenta. Esta mujer descubri� su orientaci�n sexual tras una ruptura dolorosa con su novio, despu�s de siete a�os de relaci�n. Considera que se nace con "esa tendencia" y que hay circunstancias que la desencadenan en la pr�ctica. Y resuelve: "Las experiencias con algunos hombres te dejan agotada. A veces es como tener un hijo en lugar de un novio. As� que si est� m�s aceptado, est�s harta de hacer de novia-madre y te cruzas a una persona que te atrae, te permites seguir tu intuici�n".Tardan m�s en salir del armarioLa estanqueidad de las etiquetas, contin�a la portavoz de la Federaci�n Estatal LGTBI+Noelia Salido, tambi�n ejerce un papel limitante a la hora de que un bisexual se identifique como tal: "Tardamos m�s en salir del armario porque nos encasillan en gays o heteros seg�n la relaci�n que tengamos y no nos permiten descubrir qui�nes somos", se queja. Y �por qu� existen m�s mujeres que hombres identificadas con esta orientaci�n?, preguntamos. Los roles cl�sicos asignados a unos y otras ser�an los culpables de esta castraci�n: "El feminismo favorece el autoconocimiento y el empoderamiento de todos, pero ese mensaje no est� llegando a un sector de hombres que se creen atacados y demonizan la feminidad. Les ha calado ese discurso de odio y, para ellos, reconocerse bisexuales les resta masculinidad", zanja.Miley Cyrus en Los �ngeles, en una imagen reciente.GTRESSobre el boom bi entre las chicas, la sociolog�a tiene sus propios an�lisis, que contemplan tambi�n a la existencia de los famosos perlas. Arantxa Grau-i-Mu�oz, profesora en la Universidad de Valencia, especializada en g�nero y sexualidad, explica el aumento general de la bisexualidad por la crisis del binarismo ("la vida ya no se entiende as�, sobre todo en los j�venes") y porque la heterosexualidad ya no es necesaria para un proyecto vital adulto, puesto que casarse o tener hijos ya no se circunscribe a las relaciones tradicionales. Y a�ade otro factor, que alude a la politizaci�n del deseo: "No se trata de que las chicas elijan de qui�n enamorarse, pero la atracci�n ya no reside s�lo en un cuerpo: alguien te gusta tambi�n por su visi�n de la vida, por criterios �ticos, pol�ticos... Esto abre el abanico. Antes supon�a una crisis identitaria tremenda, pero ahora el sexo se ha desdramatizado mucho. Si una chica te atrae, ya no existen tantas barreras para dar el salto". La soci�loga Maike van Damme, del Centro de Estudios Demogr�ficos de la Universidad Aut�noma de Barcelona, concluy� en un estudio de 2024 que existen entre un 12% y un 15% menos de hombres con estudios superiores y valores igualitarios que mujeres. Este d�ficit implicar�a que un tercio de f�minas no podr�an encontrar una pareja masculina como ellas y que podr�a animarlas a emprender una b�squeda sentimental en otros mercados. Y Grau-i-Mu�oz remata: "Cuando vemos en redes el machismo de la manosfera, pienso '�qu� chica va a comprar ese discurso?'. La transformaci�n que estamos viviendo es que se pueden erotizar otras alternativas".Los clich�s: promiscuos, infieles, indecisosNoelia y Sara reniegan de los clich�s m�s comunes sobre la bisexualidad que dibujan personas promiscuas, infieles e indecisas. "Como hab�a roto con un hombre y hab�a sufrido mucho, mi madre me dijo que s�lo estaba pasando por una fase", a�ade Lola, en alusi�n a la experiencia bi como un periodo transitorio, uno de los mitos m�s extendidos. Beth Giraldo, vicepresidenta de Cogam (Colectivo LGTBI+ de Madrid), insiste: "Nos creen viciosas o que nos atrae todo el mundo". Y reivindica: "Se nos cuestiona porque se cree que debemos tener las mismas parejas hombres que mujeres para ser bi, casi al 50%. El resultado es que se invisibiliza la bisexualidad sobre todo en nosotras. Las mujeres en la sociedad estamos en un segundo plano y dentro del colectivo LGTBI+ sucede lo mismo". Ella no compra la teor�a de la elegibilidad de ninguna orientaci�n sexual, tampoco la suya: "Nace, no se construye, ni se fuerza. Otra cosa es fluir hasta los l�mites que uno desee y dejarse llevar si alguien te gusta, pero �obligarte? Ser�a hasta contraproducente".