Dos años. Es el tiempo que se cumple este sábado, 27 de junio, desde que la iniciativa del Sindicato de Inquilinas para regular el alquiler de temporada y habitaciones, el agujero negro de las políticas de vivienda, traspasara, por primera vez, las paredes del Congreso. Lo hizo con la firma de todo el ala izquierda de la cámara —ERC, EH Bildu, Podemos y BNG— y bajo el impulso del hermano pequeño del Ejecutivo, Sumar. Pero la norma no fue más allá del registro. A mediados de septiembre, en los albores del nuevo curso político, el no de Junts le cerraba las puertas del hemiciclo. Carpetazo. La historia, sin embargo, tiene más páginas. Apenas un mes después, en el otoño de 2024, era Esquerra Republicana la que ejercía como altavoz del sindicato, volviendo a llevar sus reivindicaciones al número 36 de la Carrera de San Jerónimo. Esta vez, con más éxito. Los de Míriam Nogueras terminaban dando su brazo a torcer a las puertas de la Navidad, el 17 de diciembre. La ley superaba la toma en consideración. Y, de ahí, saltaba a la mesa de la Comisión de Vivienda, en la que lleva más de un año pendiente de dictamen. El paso previo a su votación.Publicidad726 días después del primer hito de una tortuosa travesía por el Congreso, el Sindicato de Inquilinas está cansado de esperar. Especialmente ahora que el futuro de la legislatura pende de un hilo, con un Partido Socialista acorralado por los frentes judiciales y en shock tras la sentencia contra el que fuera ministro de Transportes y secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos. "No puede ser que la vivienda, siendo la preocupación número uno de la población, se quede en un cajón. La legislatura no puede acabar sin que esta ley se haya aprobado", trasladaba, este lunes, Carme Arcarazo, portavoz de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, recordando que el alquiler de temporada, el arrendamiento por habitaciones y los coliving son "estafas" con las que conviven, a diario, decenas de miles de inquilinos en España. "Estamos hablando de una regulación que se podría aprobar mañana y que, sin embargo, lleva dos años bloqueada", subrayaba la efeméride la activista, especialmente crítica con la "inacción" de los partidos políticos. "No queda tiempo", les interpelaba la portavoz, con una reflexión: "¿Cómo piensan derrotar a la extrema derecha si no responden a lo que más preocupa a los ciudadanos?"Frente a ello, la nueva norma —que supone, de facto, una reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)— obligaría a justificar, "con una causa real y demostrable", cualquier alquiler temporal. Un ejemplo: una ausencia por estudios o trabajo. También limitaría su duración a un mínimo de uno y un máximo de doce meses. Así, por encima del año —y cuando se encadenen contratos— se empezarían a aplicar las normas del alquiler indefinido, más garantista con el que es, reivindican desde el sindicato, el eslabón verdaderamente vulnerable del mercado: el inquilino. La bautizada como Ley Antiestafas Inquilina mete mano, además, a las cláusulas abusivas de los contratos. Entre ellas, la imposición de "gastos improcedentes" como el IBI, los honorarios de las inmobiliarias o los seguros de impago. Y no se olvida del, cada vez más habitual, troceamiento por habitaciones. Un "negocio", critican desde el sindicato, con el que, en ningún caso, se podría superar el valor total del piso. Con dos índices de referencia: las reglas de actualización del alquiler y los límites de las zonas tensionadas."No podemos esperar más", insisten, en conversación con Público, voces del sindicato, que, esta semana, dan un paso más en su estrategia de presión al Gobierno. Con una campaña digital de cartas al presidente. No dejan, por ello, de poner deberes al resto de partidos. De izquierda a derecha. "Que no fuercen la disolución de las Cortes sin antes garantizar la votación de la ley", les trasladan. O lo que es lo mismo, que dejen de jugar a los cromos con una posible convocatoria electoral. Y es que, desarrollan estas voces, "no queremos ir a elecciones con una mayoría de inquilinos absolutamente desprotegida". Frente al alquiler de temporada, sí, pero también frente a las subidas y cancelaciones de contratos o las amenazas de desahucio.PublicidadEs en este punto cuando sacan a relucir otras dos tareas pendientes para lo que queda de legislatura: la prórroga de alquileres y la moratoria antidesahucios. La primera decayó en el Congreso —con los votos en contra de PP, Vox, Junts, UPN y la abstención del PNV— el pasado mes de abril; la segunda, quedó fuera de juego con el cambio de año. En esta última ponen el foco desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que, en conversación con Público, aprovechando para acusar de "falta de rigor" al CGPJ por los últimos datos sobre desahucios.Sumar pone la pelota en el tejado de ViviendaQue el tramo final de la legislatura tenga sentido. Es lo que llevan exigiendo al PSOE desde hace meses, frente a los micros y a puerta cerrada, diferentes voces del espacio de Sumar. Lo hacía de nuevo, este lunes, la diputada de Comuns Aina Vidal, en una rueda de prensa en la que dibujaba las cuatro prioridades del socio minoritario del Ejecutivo: Presupuestos, ley mordaza, control horario y sí, regulación del alquiler de temporada. Voces de la coalición explican a Público que llevan semanas negociando con su compañero en el Consejo de Ministros para darle un "vuelco social" a la legislatura y concentrar esfuerzos en torno a la crisis de vivienda, a través de dos medidas estrella. Por un lado, la citada ley del alquiler de temporada; por otro, la prórroga de contratos. Esta segunda lleva un tiempo fuera del foco mediático, si bien en Sumar aseguran que no han parado "ni un solo minuto" de negociarla. Especialmente con Junts, la llave para desbloquear, a estas alturas, prácticamente cualquier votación parlamentaria.Ahora me toca a mí. Es la música que llega desde el Ministerio de Vivienda desde que las derechas tumbaran, en primavera, la prórroga de alquileres. Los de Isabel Rodríguez se reivindican ahora como la voz cantante de todas las negociaciones en materia de vivienda. Especialmente de aquellas para reactivar la regulación del alquiler de temporada. Un movimiento que ven más cerca desde que Sumar hiciera pública su voluntad de pasar por el aro de las bonificaciones fiscales a pequeños propietarios. Un nuevo macrodecreto con tres patas: la prórroga, el alquiler de temporada y una batería de medidas fiscales. Es la propuesta que barajaban hace escasas semanas, en conversación con este diario, desde el equipo de Rodríguez. Un extremo al que no se negaban en el ala de Sumar: "Lo que tenga más posibilidades de salir adelante".PublicidadAlgo menos conciliadores han sonado este martes. En rueda de prensa, el portavoz de Compromís y diputado de Sumar en el Congreso, Alberto Ibáñez, pisaba el acelerador con la negociación de la prórroga, instando al PSOE a incluirla en el decreto-ley anticrisis —para paliar las consecuencias de la guerra de Irán— que el Consejo de Ministros tiene previsto aprobar el próximo lunes, 29 de junio. "La ministra de Vivienda no tiene otra obligación", señalaba directamente a Rodríguez el político valenciano, para el que, "si esto no pasa, será culpa exclusiva suya".ERC pone nombre al "fracaso" de la legislatura: vivienda"Por más que presionamos, no se mueven". Es la confesión que hacen a Público voces del partido republicano sobre los avances en la tramitación de la ley del alquiler de temporada, señalando al que es, para ellos, el principal escollo en el camino: el Partido Socialista. "Nosotros estamos con el sindicato e intentando presionar", insisten desde ERC, que, ante la inacción de los de Pedro Sánchez, ha optado por sacarle el tema a la ministra este martes en la sesión de control del Senado. Desde allí, la senadora de los republicanos Sara Bailac lanzaba un aviso para navegantes: "La vivienda es el punto débil del Gobierno español. Todavía están a tiempo de actuar para que no se convierta en el fracaso de la legislatura"."Tienen nuestra propuesta encima de la mesa", ha centrado la conversación en el alquiler temporal y de habitaciones, la "vía de escape de los especuladores" para "esquivar" la regulación de precios de la ley de vivienda. "Muchos propietarios están sustituyendo los alquileres residenciales por alquileres de temporada para maximizar beneficios, expulsando a los vecinos y vecinas de sus barrios", ha puesto en palabras las dimensiones del problema. En esta tesitura, ha advertido la senadora, "o aprovechan, con ambición, el tiempo que les queda o acabarán la legislatura dejando intacto el principal problema de familias y jóvenes". Y es que, ha lanzado un último mensaje a la titular de Vivienda: "Si quieren, pueden".