El PP ha utilizado su última posibilidad de presentar y discutir en el Congreso en este periodo ordinario de sesiones una proposición de ley para plantear una reforma del Reglamento interno de la Cámara baja para incluir cambios que faciliten en teoría un mejor y mayor control al Gobierno. La iniciativa del PP fue apoyada en el debate por toda la derecha parlamentaria, desde Vox a UPN, PNV o Junts. Los partidos del Ejecutivo de coalición, PSOE y Sumar, y los aliados que intervinieron, como ERC y BNG, denunciaron “la farsa e hipocresía” del PP al requerir ahora que el presidente y sus ministros respondan sin ruido y de manera más concreta a sus preguntas, se ciñan y no evadan la materia y no se ausenten sin justificación suficiente. El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, el socialista Rafael Simancas, inundó el hemiciclo de ejemplos de cuestiones del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y su equipo en donde caen semanalmente en todo lo que denuncian.La diputada del PP Llanos de Luna, exdelegada del Gobierno en Cataluña, justificó la oportunidad de esa reforma en la necesidad de aumentar “el control parlamentario al Gobierno, garantizar la democracia y evitar los abusos” y “los menosprecios” del Ejecutivo hacia esas sesiones semanales en las que la oposición puede preguntar lo que quiera en el Congreso al presidente y los demás miembros del Gobierno. La parlamentaria se quejó así de que ahora, con ese “proceso antidemocrático” que achacó al Gobierno actual, España se encamina hacia “un régimen autoritario”. Llanos de Luna protestó por “el desprecio al Parlamento y la falta de respeto institucional” de las ausencias sin comunicar con tiempo o sin motivo suficiente de esas sesiones de control del presidente y sus ministros. Algo que sucede ahora y que ha pasado en todas las legislaturas con todos los gobiernos. La propuesta quedará ahora varada a la espera de que la Mesa del Congreso le de trámite.El diputado navarro de UPN suscribió esas tesis y PNV y Junts mostraron, con sus matices, su respaldo. El diputado del PNV Mikel Legarda avanzó su voto a favor con un refrán sujeto a interpretaciones por parte del Gobierno: “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”. Al de Junts, Josep Maria Cervera, le pareció “lógica” y “razonable” la exigencia del PP y volvió sobre uno de sus lamentos recurrentes al subrayar que a estas alturas de esta democracia haya que regular en las Cortes temas tan básicos como responder a lo que toca.Néstor Rego, del BNG, fue el primero en denunciar “la demagogia y la farsa” del PP y la diferencia entre lo que dicen y lo que hacen dependiendo de si están en el Gobierno o en la oposición. Gabriel Rufián, de ERC, fue otra vez el más cáustico al subrayar esa distancia entre lo que exige el PP y lo que hacen la mayoría de sus dirigentes en sus intervenciones con argumentarios prefabricados o con su falta de diálogo y el nivel de ruido e insultos que profieren en cada debate. Gerardo Pisarello, de Sumar, abundó en todas esas evidencias, pero se reservó varios pasajes para advertir al PSOE de que hay que aprovechar lo que quede de legislatura para hacer más cosas y más negociadas.Rafael Simancas, del PSOE, observó que pese a que los cuatro grandes problemas del país detectados en el CIS se repiten sobre vivienda, economía, empleo y sanidad, el PP solo ha preguntado ocho veces sobre esas materias de 118 (7%) pero se reservara su última bala ordinaria de esta etapa en el Congreso para una reforma en la que reclaman para el Gobierno lo que sus responsables no practican. Y ahí se cebó contra la exigencia de menos “digresiones o divagaciones” pero solo para los componentes del Gobierno. Simancas repitió literalmente preguntas de Feijóo, Ester Muñoz, Miguel Tellado o Jaime de los Santos en las que formulan generalidades que desdeñó como “tonterías”. Feijóo preguntará este miércoles a Pedro Sánchez: “¿Va a asumir su responsabilidad política?” y Muñoz a Carlos Cuerpo: “¿Dicen ustedes alguna vez la verdad?“. Pero estas semanas ha habido otras de este tenor: “¿Considera el Gobierno que ha hecho suficiente?” o “¿Ha hecho todo lo posible?“.