El Congreso ha validado este jueves en su último pleno escoba de este periodo de sesiones otra reforma de su Reglamento, en este caso para flexibilizar y reducir los porcentajes para poder formar grupo parlamentario propio, algo que dará más voz y medios a los partidos minoritarios y dejará de engordar el cada vez más heterogéneo Grupo Mixto de la Cámara baja. La mayoría de investidura, que facilitó el inicio y desarrollo de esta compleja legislatura, se recuperó por un momento para ese retoque exprés de las normas del Congreso argumentando que con esta medida se facilita más la “pluralidad, diversidad y democracia” en el Parlamento, acorde a la sociedad actual. PP y Vox, que registraron enmiendas de totalidad que fueron rechazadas, lo interpretaron sin embargo como la señal definitiva de otra cesión a los socios y de que la XV legislatura está acabada. La reforma prosperó con 178 votos a favor, 169 en contra y 1 abstención.Esta nueva reforma del Reglamento del Congreso, la cuarta de esta legislatura que empezó precisamente con un cambio para permitir el uso de todas las lenguas oficiales en el Parlamento, se concentra en la modificación del artículo 23 que establecía, de entrada, que para tener grupo propio los partidos deberían haber obtenido un número de diputados no inferior a 15 o en el caso de no lograrlo lo podrían conformar las formaciones con no menos de cinco parlamentarios pero con el 15% de los votos en sus circunscripciones (provinciales) o con el 5% en el conjunto de la nación. Esos porcentajes ahora se rebajan al 10% y al 3% respectivamente. El Congreso actual dispone de nueve grupos parlamentarios diferentes y dentro del Mixto, que funciona como cajón de sastre para todos los partidos que no llegan a esos parámetros, hay nueve diputados de formaciones muy diferentes en casi todos los sentidos, como Podemos, UPN, BNG, Compromís o desde ahora Javier Ortega, expulsado de Vox.La propuesta de esta reforma la firmaron en principio 21 diputados de distintos partidos nacionalistas, pero luego la suscribieron también PSOE y Sumar, los socios de la coalición de gobierno y todos los grupos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez, es decir 177 parlamentarios, como subrayó este jueves Rafael Simancas, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.Para PP, Vox y UPN, sin embargo, la iniciativa corresponde a otra cesión, “premio o regalo de despedida” del Ejecutivo de Sánchez a los socios de investidura pero, sobre todo, la interpretaron por el momento en que llega a su aprobación final como la señal o “evidencia de que la legislatura está acabada y terminada”, como indicó Carlos Flores, del partido ultra. Flores la descalificó como “una rebajita” de verano. Pedro Navarro, del PP, coincidió en esa valoración de que “la legislatura ha llegado a su fin” y concluyó que esa reducción de los porcentajes para disponer de grupo solo beneficiará a los aliados del actual Ejecutivo y se extendió en denunciar los escándalos y casos de corrupción que se achacan al Gobierno de Sánchez, como hizo también el diputado de UPN.Los socios del Gobierno, que en distinta medida y en diferentes legislaturas han sufrido las limitaciones de los criterios fijados hace tiempo para disfrutar de grupo propio, ensalzaron que con la modificación no se rompe nada, se reducen los extraños préstamos de escaños que han permitido en el pasado todo tipo de alianzas y solo se “refuerza el pluralismo y el respeto a la diversidad y voluntad democrática” de los distintos pueblos que forman ahora España. Así lo indicó primero el diputado del BNG, Néstor Rego, y luego se agregaron a esa misma idea el representante del PNV, Mikel Legarda, la de ERC, Inés Granollers, o Alberto Ibañez, de Sumar.Jon Iñarritu, de EH Bildu, incidió en esa necesidad de flexibilizar la realidad del país y evitar la sobredimensión del Grupo Mixto, pero aprovechó para aportar algunos ejemplos de cómo en el pasado presidentes del Congreso del PP, como Jesús Posada, les reconocieron que no permitirían ese tipo de cambios para no facilitar grupo a partidos como el abertzale. Iñarritu reveló así una conversación de hace 15 años con el entonces presidente popular de la Cámara, Jesús Posada, que evitó la formación de grupo individual a Amaiur, una marca previa de EH Bildu, pese a disponer de siete diputados, uno de ellos en Navarra, pero no llegar al 15% de los votos entre esos territorios de Euskadi y Navarra y quedarse en el 14,86%. Posada les reconoció entonces, según Iñarritu, que esa era “una decisión política”.EH Bildu ahora, como ha hecho durante la tramitación parlamentaria ERC, se temen que en el próximo futuro, con otra composición de la Cámara tras las nuevas elecciones, una alianza de PP y Vox pongan aún más difícil la división de los partidos representados en el Congreso en grupos diferenciados, lo que les permite más espacio, medios, subvenciones, asesores y tiempos en los debates para desarrollar su trabajo.