Entre el triunfo argentino en Qatar y el surgimiento y la consolidación de Milei como fenómeno político y finalmente como presidente, el economista y consultor Alfredo Serrano Mansilla escribió “El último gol”, una novela que a su manera explora una fantasía popular tan divertida como reveladora de nuestra idiosincrasia nacional. Messi presidente. El autor utilizó tanto el chiste que se dice en lugares de trabajo y redes sociales cada vez que el astro futbolístico nos deleita con su talento, como la inspiración en la historia de un futbolista africano que, al igual que Messi ganó el Balón de Oro finalmente llegó a la presidencia de Liberia, su país de origen. Como el psicoanálisis que utiliza los mitos y fantasías para bucear en la mente de sus pacientes, queremos tomar la consolidación de un mito viviente para recorrer los laberintos que tiene la oposición frente a un Milei que “no tiene con quien perder” y la historia de un país que nació esperando que llegue un mesías y lo salve. De hecho, el 58,1% de los argentinos votaría a Lionel Messi como presidente, según un estudio de la consultora Giacobbe realizado sobre 2.500 casos entre el 5 y el 10 de junio de 2026. El dato, surgido de un escenario hipotético, mide menos una intención electoral concreta que algo más profundo: el lugar que ocupa Messi en el imaginario colectivo argentino. Con una imagen positiva del 90,9% y apenas 1,5% negativa, el capitán de la selección trasciende el deporte para convertirse en el símbolo de consenso más alto que tiene el país. En una sociedad fragmentada, donde ningún político supera el 40% de aprobación, Messi es el único argentino que une. Y yendo al partido de ayer, los dos goles del capitán del seleccionado argentino evidencian la creciente consolidación de un mito viviente. Una individualidad que sobresale, el salvador que con su magia nos saca de los apuros y hace lo imposible para dar vuelta los resultados adversos. La historia de nuestro país tiene una idiosincrasia mesiánica que tiene su origen en el tiempo de los caudillos y guarda en el individuo "tocado por la varita" las esperanzas del porvenir. La oposición no tiene un Messi y probablemente no surja en el año y medio que queda hasta las elecciones. ¿Qué salida tiene la mayoría de los argentinos que no está de acuerdo con el proyecto libertario entonces?
Día 925: Un país mesiánico y un Messi presidente
La figura del futbolista resume una fantasía recurrente de la Argentina: depositar en una personalidad excepcional la solución de problemas colectivos. Desde los caudillos del siglo XIX hasta los liderazgos contemporáneos, la historia nacional exhibe la persistencia del liderazgo mesiánico.













