Ser racista ahorra esfuerzo
El racismo surge cuando las élites se sienten amenazadas. Tras ganar la Reconquista, la élite cristiana, descubre Bethencourt, exige la conversión a judíos y musulmanes; pero pronto los judíos conversos llegan a obispos y a altos cargos antes reservados a los cristianos, que reaccionan pidiendo la “limpieza de sangre” para impedirlo. Hoy se produce una reacción similar de algunas élites en Europa y EE.UU., que no acaban de tolerar que los antaño colonizados opten a sus puestos de poder y compitan con ellos en los países que los colonizaron. Bethencourt pensaba que la globalización eliminaría prejuicios y repartiría oportunidades, pero europeos y norteamericanos aún no se han librado del sentimiento de superioridad racista. Aplicar la Carta de los Derechos Humanos, propone, sería la plataforma para empezar a combatirlo.¿Por qué se especializó en brujería?
Porque es una historia también del presente; es historia de la opresión.
¿La brujería era cuento?
Lo que descubrí pronto es que las confesiones de brujería estaban siempre dirigidas en un sentido por la Inquisición, así que había que estudiarla.







