El 23 de junio de 2016, un 51,9% de los británicos decidió romper todos los lazos políticos, económicos y comerciales que unían al Reino Unido con Europa. En un histórico referéndum, quizás el más importante de su historia, la ciudadanía británica optó, tras una ajustada mayoría —un 48,1% apoyó quedarse en Bruselas—, por abandonar la Unión Europea (UE). Diez años después del triunfo del brexit, Europa parece haber pasado página, pero el Reino Unido todavía sigue pagando los costes de una fractura política, pero también económica, que ha abocado al país a una década caótica. La dimisión este lunes de Keir Starmer, el primer ministro, supone un episodio más en ese sentido. PublicidadEl triunfo del brexit supuso una implosión para el Reino Unido. Nació, creció y venció gracias a un profundo descontento social tras años de una grave crisis económica. El voto antisistema fue clave en ese sentido. "El brexit fue una respuesta a la crisis económica. Opciones políticas disruptivas convencieron a buena parte de la población británica de que la pertenencia a la Unión Europea era la responsable de la mala situación económica que atravesaba el país. Aquel fue un voto emocional, nada meditado. Si el ciudadano británico hubiera medido las consecuencias reales de esa decisión, probablemente el resultado hubiera sido distinto", apunta Moisés Ruiz, profesor de Liderazgo y Comunicación en la Universidad Europea de Madrid."La campaña por el brexit fue infinitamente más eficaz que la campaña por el No. Los partidarios del brexit pusieron el énfasis en un futuro mejor, en recuperar el control y en volver a esos sueños de grandeza de lo que había sido el antiguo imperio británico. Esa campaña conectó mucho más con los ciudadanos que la del No. Pero se hicieron promesas que no se podían cumplir y se vendió un proyecto que era inviable", apostilla Ana Sofía Cardenal, profesora de Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).Como señala Moisés Ruiz, una década después, una buena parte de los británicos y las británicas que votaron por abandonar la Unión Europea se arrepiente de aquella decisión. Una encuesta encargada con motivo del décimo aniversario por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un destacado think tank especializado en política exterior y de seguridad de la Unión Europea, revela que un 66% de la ciudadanía británica considera ahora que el brexit ha tenido un impacto negativo en el país. Esa sensación de que el país ha salido perdiendo se extiende a muchas de las cuestiones clave que marcaron el debate original sobre el brexit en Reino Unido: de acuerdo con la misma encuesta, dos tercios de los británicos piensan que el brexit ha deteriorado el coste de la vida y la economía. Además, un 57% de la ciudadanía considera que la salida de la UE también ha restringido las oportunidades para los jóvenes y ha sido perjudicial en la gestión de la inmigración. En medio de una creciente incertidumbre global, tres de cada cuatro británicos consideran que hay que estrechar lazos con la Unión Europea, incluso por encima de Estados Unidos, y más de la mitad afirma que votaría por el regreso a la UE. PublicidadLa década de inestabilidad que ha dejado el brexit se nota tanto en la política como en la economía, tal como señalan los expertos y las expertas consultadas para este reportaje. En el terreno político, los hechos no dejan lugar a dudas. El brexit ya causó a los pocos días de celebrarse la renuncia del entonces primer ministro David Cameron. Con aquella dimisión, se inició una época de inestabilidad política en la que han pasado por Downing Street seis líderes distintos: cinco conservadores —Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Elizabeth Truss y Rishi Sunak— y uno laborista, Starmer. "La volatilidad en la política británica ha sido bestial desde el verano de 2016. Después del brexit surgieron tensiones políticas en los territorios del Reino Unido que nunca han aceptado salir de la Unión Europea, estoy pensando en Escocia o en Irlanda del Norte", corrobora Moisés Ruiz. Este mismo lunes, 22 de junio, esa inestabilidad ha ido a más tras la dimisión como primer ministro de Keir Starmer, aunque permanecerá en el cargo hasta que el Partido Laborista designe un sucesor tras un proceso de primarias. Su sustituto se convertirá en el séptimo primer ministro de Reino Unido desde el referéndum sobre el brexit. Ese nivel de rotación al frente del Gobierno es el más alto en Reino Unido en casi dos siglos. PublicidadLa renuncia de Starmer parece una oportunidad perdida. La llegada al poder en 2024 supuso también el "reinicio" de las relaciones con Bruselas, aunque el líder laborista mantuvo líneas rojas como la vuelta al mercado único o la libre circulación de personas. Sin embargo, había habido un acercamiento con la Unión Europea y ahí están varios acuerdos bilaterales en comercio, defensa o el regreso del Reino Unido al programa de intercambio de estudiantes Erasmus para acreditarlo.Ahora, la renuncia de Starmer abre nuevas incógnitas en un escenario muy delicado, en el que la ultraderecha avanza desbocada. Nigel Farage, apodado internacionalmente Míster Brexit, y una de las voces más destacadas que clamó por salir de la UE en 2016, capitaliza el desencanto social liderando la formación populista de ultraderecha Reform UK. Farage encabeza las encuestas de intención de voto para las generales de 2029 con una marcada agenda antiinmigración y de recortes fiscales.Aunque la caída de Starmer no es consecuencia directa del brexit, sí lo es de forma indirecta. Una de las razones que han provocado su dimisión es la difícil situación económica que arrastra el Reino Unido desde hace una década. "La dimisión de Starmer es el coletazo final de ese error que fue el brexit", abunda Moisés Ruiz."Para el Reino Unido el brexit ha sido muy perjudicial desde el punto de vista económico y como consecuencia también ha habido una gran inestabilidad política. Los sucesivos primeros ministros no han conseguido arreglar el asunto y, como Starmer, terminan yéndose", explica el analista de la Fundación Alternativas Enrique Ayala.El revés económicoUn repaso a las cifras macroeconómicas del Reino Unido ayuda a entender por qué muchos se arrepienten del brexit. El relato económico, basado en datos del propio Banco de Inglaterra, es demoledor, cuando no terrorífico: el Producto Interior Bruto (PIB) ha caído entre un 6% y un 8%; las inversiones se han reducido un 18%; hay un 4% menos de empleo y la productividad también ha bajado un 4%. A todo ello hay que sumar que el país está endeudado hasta las cejas, con una deuda pública que supone el 100% del PIB, una cifra que no se veía desde hace 80 años. "En el plano económico, el Reino Unido estaba mucho mejor antes del brexit que ahora. No hay que olvidar que la Unión Europea es un gran socio comercial del Reino Unido", confirma Ana Sofía Cardenal. "Todo eso se ha traducido en recortes presupuestarios y sociales. Se ha notado sobre todo en los transportes y en la Sanidad públicos. El comercio ha caído también un 15%, sobre todo porque las pequeñas empresas no pueden frente al enorme papeleo que hay que hacer para el tema aduanero con la Unión Europea", resume Enrique Ayala. La Unión Europea es el principal socio comercial del Reino Unido y supone un 41,4% de las exportaciones totales, muy por delante de Estados Unidos, que ocupa el segundo lugar, pero el brexit ha impuesto más trabas burocráticas, controles aduaneros y ha incrementado los costes.PublicidadAyala apunta otro elemento crucial que ha notado la economía británica: la pérdida de influencia financiera de Londres. Aunque el FTSE 100 de la bolsa londinense ha crecido un 62%, y superó su récord a principios de año, se ha quedado rezagada con respecto a otras plazas europeas, tras producirse un "éxodo" de empresas que han cesado su cotización en la capital británica para mantener acceso al mercado común. "La City londinense ha perdido peso en el mercado global de capitales, pues ha bajado del 8,6% al 7%, y se supone que tendría que haber subido por lo menos uno o dos puntos en esta década", advierte Ayala. La pregunta que se hacen muchos es si el Reino Unido volverá a formar parte algún día de la Unión Europea. Todo apunta a que no. A este respecto, Ana Sofía Cardenal apunta que existe "un divorcio entre una ciudadanía que ha revisado la decisión del brexit" y unas élites políticas que no quieren reabrir este debate y que ni se plantean un reingreso en la Unión Europea.Ese argumento es compartido por Enrique Ayala: "El posible sucesor de Starmer, Andy Burnham, ya ha dicho que no va a revertir el brexit. Ese proceso sería muy costoso y largo y no quiere darle argumentos a Neil Farage, el líder de la ultraderecha", explica el analista de la Fundación Alternativas.PublicidadMoisés Ruiz, por su parte, ve complicado, pero factible, el regreso del Reino Unido a la Unión Europea: "Para ello eso se necesitan líderes valientes, visionarios y con carisma para agarrar esta idea e incorporarla al eje central de su argumentario político". La cuestión es si ese escenario se producirá algún día.
De Cameron a Starmer: diez años de brexit y un Reino Unido atrapado en el caos
Europa parece haber pasado página, pero Gran Bretaña todavía sigue pagando los costes de una fractura política, pero también económica, que ha abocado al país a una década marcada por la inestabilidad.










