El himno europeo sonaba este lunes en Downing Street mientras Keir Starmer anunciaba su dimisión. Los altavoces de un activista anti-Brexit amplificaban El himno de la alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven unas horas antes de que se cumpliera el décimo aniversario del 23 de junio que arrojó al Reino Unido a una década de caos, pobreza y descontento.
Desde el referéndum que sacó al Reino Unido de la Unión Europea en 2016, Starmer es el sexto primer ministro que sale delante de ese número 10 de Downing Street para anunciar que deja el puesto antes de tiempo. En este caso, dos años después de una victoria histórica para su partido en las generales.
El líder laborista se va por el derrumbe de su popularidad sin un solo motivo claro más allá del descontento general por el estado del país. Solo Jeremy Corbyn era más detestado al final de su mandato como líder del partido después de la peor derrota en unas generales desde 1935. Ahora, el 62% de la población dice que Starmer ha hecho bien en dimitir mientras el 19% opina lo contrario y el resto no lo sabe, según una encuesta de YouGov publicada horas después de su renuncia.
La mayoría de los británicos creen que Starmer es “un hombre decente”, pero no está hecho para ser primer ministro, según los datos de la encuestadora More in Common.











