Reino UnidoEl Reino Unido 'celebra' el aniversario del Brexit con una nueva crisis pol�tica El primer ministro brit�nico Keir Starmer.AFPPablo PardoCorresponsal LondresActualizado Lunes,
junio
02:06El Reino Unido se prepara para la ca�da de otro primer ministro. �Y qu� mejor fecha para llevarla a cabo que la v�spera del d�cimo aniversario del Brexit, el refer�ndum en el que se decidi� la salida del pa�s de la Uni�n Europea? En estos diez a�os, Gran Breta�a ha tenido seis primeros ministros. Todo indica que esta semana —posiblemente hoy, lunes— se anunciar� el advenimiento del s�ptimo: Andy Burnham.Jorge Luis Borges escribi� que la democracia es �ese abuso de la estad�stica�. Borges aprendi� a hablar ingl�s antes que espa�ol, y sin duda la aritm�tica electoral detr�s del cambio de primer ministro brit�nico le reafirmar�a en su sospecha. Starmer lleg� al poder, hace menos de dos a�os, con 9,7 millones de votos y 411 esca�os en el Parlamento. Burnham le sustituye tras haber logrado 24.927 votos y un esca�o: el suyo. As� es el parlamentarismo brit�nico: el nuevo parlamentario cuenta con el apoyo de sus colegas en la C�mara de los Comunes.Starmer es pol�ticamente radiactivo de una manera muy brit�nica. La opini�n p�blica le detesta. Sus parlamentarios le aborrecen. Los donantes laboristas le rechazan. Ha logrado la cuadratura del c�rculo: es considerado por la opini�n p�blica un individuo sin ninguna creencia pol�tica, y al mismo tiempo un ide�logo que se niega a abandonar una versi�n modernizada de la �tercera v�a� de Tony Blair, de quien se dice que ejerce una influencia considerable sobre el primer ministro."Arrogante"Para sus parlamentarios, es arrogante. Starmer no llam� por tel�fono a varios de ellos —una excelente manera de molestarlos— hasta que sufri� su primera cat�strofe electoral en las elecciones locales de mayo del a�o pasado. Poco antes, Starmer no se hab�a molestado en hacer campa�a en las elecciones al Parlamento de la circunscripci�n de Runcorn and Helsby. Los laboristas, que 10 meses antes hab�an ganado ese esca�o por 14.696 votos, lo perdieron por solo seis. La presencia del primer ministro, muy probablemente, habr�a evitado esa derrota. Pero Starmer no asumi� responsabilidades. Su �nica reacci�n cuando le preguntaron por la p�rdida fue decir: �He tomado nota�. Esa frialdad se extiende tambi�n a su propio gabinete, como qued� claro en julio, cuando, tras una rebeli�n laborista que oblig� al Gobierno a diluir su reforma de las prestaciones por discapacidad y enfermedad, Starmer se neg� expl�citamente a garantizar la permanencia en el Gobierno de la promotora del plan, la ministra de Econom�a, Rachel Reeves.A eso se ha sumado un empecinamiento en tomar decisiones que enfurecen a sus propios votantes. Una de las primer�simas medidas de su Gobierno fue recortar las subvenciones a los jubilados para calefacci�n. Acaso tuviera sentido desde el punto de vista fiscal, pero pol�ticamente era una idea que superaba a Margaret Thatcher por la derecha. Hay pocas maneras m�s eficaces de abofetear al simpatizante laborista.Lo mismo cabe decir de la ilegalizaci�n por terrorismo de Palestine Action, un grupo cuya violencia ha sido, esencialmente, contra la propiedad: sabotajes, pintadas, allanamientos y da�os materiales contra objetivos militares o de la industria de defensa. La decisi�n de situarlo bajo la misma arquitectura legal que los grupos terroristas cl�sicos ha sido una manera absurda de enfurecer a la izquierda laborista, a los j�venes y a las minor�as.Ahora, el primer ministro afronta el final de su mandato. Su �nica defensa es su propio convencimiento de que, si le dan tiempo, el electorado premiar� su gesti�n. La semana pasada incluso ofreci� a Burnham un puesto s�nior en el Gobierno. Un asesor del primer ministro comparaba ayer en The Times a Starmer con el personaje de Mark Twain Tom Sawyer, que asiste en secreto a su propio funeral. La gran diferencia es que Sawyer est� vivo. Starmer, como en una pel�cula de terror, no se ha dado cuenta de que el cad�ver es �l.












