María Jesús Ezquerro
Barcelona (EFE).- Los asentamientos de personas sintecho que viven en tiendas de campaña están proliferando en el litoral de la ciudad de Barcelona, a pocos metros de la playa, en un contexto marcado por la crisis de acceso a la vivienda: «Con los 400 euros de una habitación, aquí comemos siete durante un mes».
Quien pronuncia esta frase es Sindy, una de las personas que reside en el emplazamiento situado en el Estanque del Cobi, un espacio ajardinado cercano a la plaza de los Voluntarios Olímpicos, en el barrio de la Vila Olímpica. El estanque, bautizado en honor a la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, está rodeado por una decena de tiendas en las que habitan personas de diferentes nacionalidades, entre ellas el grupo de filipinos del que forma parte Sindy.
Con la condición de que le guardemos el anonimato, Sindy, de 41 años, explica a EFE el periplo que le ha llevado hasta allí. «Soy camarera y trabajé durante 18 años en diferentes restaurantes, alguno en Sarrià, pero llegó un momento -asegura- en que perdí el trabajo y no podía continuar pagando los 400 euros de una habitación. Con ese dinero, comemos siete aquí durante un mes».
Un asentamiento de personas sintecho en Barcelona. EFE/Marta Pérez







