SaludEntrevista al experto en longevidad: "Calor y fr�o, ayuno intermitentes; la gen�tica cuenta menos de lo que se piensa. Elisabetta Canalis es mi avanzada en EEUU, Francesca Fagnani sabe transformar el estr�s en rendimiento. Entre mis 'soldaditos' tambi�n est�n Ilary Blasi y Barbara D'Urso"El experto en longevidad Ascanio Polimeni.Corriere della SeraPaola PolloCorriere della Sera Actualizado Lunes,

junio

12:29�Le gustar�a ser definido como el 'padre de la longevidad'?Hay colegas que lo merecen m�s que yo. Sin embargo, en algunos aspectos creo que puedo formar parte de una red importante en Europa. Basta con mirar mi trayectoria. Cuando se hablaba de hormonas bioid�nticas, fui yo quien escribi� los primeros textos. Digamos que me considero un pionero.'Longevidad', �en qu� sentido?La medicina de la longevidad ha sustituido al t�rmino antiaging, m�s ligado a la medicina est�tica. El riesgo es que se convierta en un eslogan comercial. Todo el mundo est� abusando del t�rmino. Me aterra la idea de entrar en un supermercado y encontrarme con el departamento de 'longevidad'. Por eso prefiero el t�rmino gerociencia, la ciencia del envejecimiento.�Por qu� el punto no es detener el tiempo ni alargarlo, sino vivir mejor el que tenemos de m�s?La longevidad es modulable, depende del estilo de vida, de los h�bitos, de la prevenci�n. En mi libro (Hormesis Reset - El m�todo cient�fico para activar la longevidad, escrito con Angela Marocco, que sale estos d�as) parto precisamente de este principio: el cuerpo humano no est� dise�ado para el confort continuo, sino para adaptarse a los est�mulos. Hoy hemos eliminado casi todas las oscilaciones naturales -fr�o, ayuno, movimiento espont�neo, ritmos biol�gicos- y nuestro organismo pierde elasticidad y, por tanto, capacidad de reacci�n. Pensamos el envejecimiento como un desgaste inevitable. Las plantas y los animales m�s longevos suelen vivir en condiciones ambientales dif�ciles. De ah� nace mi protocolo horm�tico integrado: calor y fr�o, ayuno intermitente, peque�os estr�s positivos que reactivan el cuerpo. Atenci�n, eso s�, no extremismos, sino equilibrio. No maratones ni d�as sin comer.Entonces, �es el 'padre de la hormesis'?El padre de la hormesis es Rattan, un gran investigador dan�s. Pero en Italia s�, podemos decirlo. Yo soy cl�nico; trabajo con personas y aplico estos principios en la pr�ctica diaria.Cuando piensa en el tiempo, �qu� le viene a la mente?Memento mori. De ah� part�. Y de un concierto de Depeche Mode en una noche romana de hace unos veranos. Algo vibr� en m�; no lo sent� como un himno a la muerte, sino como una invitaci�n a vivir. El tiempo no debe ser sufrido pasivamente, si no te aplasta. Hay que afrontarlo, optimizarlo. No hay que pensar continuamente en la muerte.De joven hac�a de DJ en una radio.La m�tica Radio 102 en San Benedetto. Hac�a un programa nocturno de m�sica electr�nica y jazz ingl�s. Me llamaban 'Sire'. Eran a�os dif�ciles, los a�os de las Brigadas Rojas. Nosotros �ramos una radio alternativa, pero no politizada. Alternaba ya la mesa de mezclas con el 'Piccolo Chimico'.En su libro el cuerpo humano se convierte en orquesta, jard�n, incluso en una tarta preparada por su abuela.Intento explicar de forma sencilla lo que hago. No consigo llamar "pacientes" a las personas que vienen a m�. Muchos no est�n enfermos, s�lo quieren seguir sanos. Es una medicina de la prevenci�n, no de la curaci�n. El sufrimiento que he visto en mi familia me ha marcado profundamente. Mi padre muri� por un c�ncer de ri��n, mi madre por una fibrosis pulmonar. De ah� nace mi impulso. No es curar, sino prevenir.En EEUU se encuentra con la medicina antiaging en sus inicios.Me especialic� cuando all� ya exist�an m�steres y cursos de psiconeuroendocrinolog�a, mientras que en Italia no hab�a nada. Siempre he estudiado el cuerpo a trav�s de sus ritmos: la cronobiolog�a. Un poco como la m�sica.Y es all� donde conoce a los centenarios de las Blue Zones.Personas que viven m�s cerca de los ritmos ancestrales. La gerociencia estudia precisamente esto, los modelos del envejecimiento. Hoy sabemos que la obesidad, la diabetes y la inflamaci�n aceleran la edad biol�gica y son las verdaderas epidemias silenciosas. En cambio, en las Blue Zones encontramos personas que llegan a edades muy avanzadas manteni�ndose sanas.Usted ha estado en Okinawa. �Qu� le llam� la atenci�n?La serenidad. Los ritmos lentos. La sonrisa de la gente. Una dimensi�n de vida distinta. Y las relaciones sociales, ya que el aislamiento psicosocial es un factor de envejecimiento tan potente como la inflamaci�n. La longevidad no es solo biol�gica.Se licenci� en la Bolonia de los a�os de plomo.Una ciudad en gran efervescencia cultural y pol�tica. Pero yo era un nerd; estudiaba continuamente. Me llevaban de vez en cuando a una trattoria.�Particip� en las 'Olimpiadas del rejuvenecimiento'?�No! Es una idea americana. Puede tener un valor motivacional, pero no hay que convertir la longevidad en una competici�n est�tica. La verdadera juventud no es la carrocer�a. El culturista lleno de esteroides no es un modelo de envejecimiento sano. Y tampoco el millonario obsesionado con protocolos extremos. Los verdaderos campeones de la longevidad viven en las Blue Zones con vidas simples, relaciones fuertes y ritmos humanos.Giovanni Minoli habla de 'humanidad in�dita' como la que tiene la conciencia de no haber existido nunca y de tener un futuro nunca pensado. Se refiere a los mayores de 70 a�os.Es exactamente as�. Es casi una nueva sociedad. Hay que educarla, apoyarla, hacerla activa para que pueda vivir mejor el tiempo. Y lo curioso es que hoy los treinta�eros ya son conscientes de esto. Vienen a m� muy preparados, no piden rejuvenecer sino construir una vida sana en el tiempo, interesados en el rendimiento f�sico y mental m�s que en la est�tica. �Un ejemplo? El rapero Fred De Palma.Entre las personas a las que sigue hay nombres muy conocidos.Por supuesto, y los cito con su consentimiento. Empiezo por Michelle Hunziker, que es un caso incre�ble. Su edad biol�gica es de 25 a�os y, la cronol�gica, de 52. Tiene una disciplina importante, pero sobre todo equilibrio. Sabe disfrutar de la vida sin convertir la longevidad en una obsesi�n. Luego, Francesca Fagnani, a la que defino como la 'reina de la psicohormesis y de los suplementos'. Tiene la capacidad de transformar la presi�n y el estr�s en rendimiento. Renzo Rosso y su esposa Arianna son un ejemplo de pareja avanzada en hormesis. Elisabetta Canalis, mi 'avanzadilla horm�tica' en Estados Unidos. �Siempre se entera de todo antes que nadie! Y tambi�n mis 'soldaditos': Ilary Blasi, Alessia Marcuzzi, Barbara D'Urso, Taylor Mega, Vittorio Brumotti, Ornella Muti, Asia Argento, Isabella Ferrari y Luca Argentero.Luego, empresarios y productores musicales.Los sigo desde hace a�os. Pienso en Giacomo Maiolini, leyenda de la m�sica, que ha entendido cu�nto influyen el cerebro, la curiosidad y la pasi�n en el envejecimiento. Igual que los amigos empresarios Francesca y Umberto Pengo, Antonio Baravalle, el CEO de Lavazza, y Roberto Alesse, director general de la Agencia de Aduanas y Monopolios. Como dec�a, figuras diversas.�Se 'autoexperimenta'?En estilo horm�tico, desde siempre. Camino, practico calor y fr�o y ayuno intermitente. Leo y estimulo continuamente la mente. Sigo escuchando m�sica electr�nica, jazz, pero tambi�n rap. Hace tiempo fui a una discoteca al Volt con un paciente m�o para entender qu� les gusta hoy a los j�venes. Cultivamos el 'ni�o interior' que llevamos dentro.�Le ocurre que alguien solo quiere 'rejuvenecer'?Esas son batallas perdidas. No existe el elixir de la juventud. Existe la posibilidad de envejecer mejor.�Qu� papel juega la gen�tica?Menos del que se cree. Cuenta much�simo la epigen�tica. Es decir, las se�ales que damos a nuestro ADN a trav�s del estilo de vida. Los estudios con gemelos monocig�ticos lo demuestran claramente.�Y si un d�a descubriera que el tiempo del cuerpo no se puede realmente controlar?El final llegar� igualmente para todos. Intentamos llegar mejor. No estamos buscando la inmortalidad. Las pr�ximas generaciones tendr�n herramientas extraordinarias: c�lulas madre, nuevas terapias, f�rmacos innovadores. Pero ya hoy podemos hacer much�simo. Y sobre todo podemos evitar mucho sufrimiento.