Alberto Núñez Feijóo sabía perfectamente la expectación que se había generado sobre su visita y su participación en el “almuerzo” organizado por Vicent Mompó ayer en Sueca ante la militancia provincial. Sabía que existían fuertes interrogantes entre la militancia y los medios de comunicación sobre qué iba o no a decir sobre Pérez Llorca, elegido hace seis meses para sustituir a Carlos Mazón, y si iba a decir algo también sobre la celebración del congreso regional. Sabía, por lo tanto, que si no decía nada iba a interpretarse como un gesto negativo respecto a Llorca, porque esta misma semana Borja Semper y Miguel Tellado le han hecho la ola a María José Catalá; Tellado ha confirmado a Luís Barcala como candidato a la alcaldía de Alicante, y el líder nacional del PP ha aceptado la invitación de Mompó, el mejor agitador orgánico de la Comunidad Valenciana. Sabía, al fin, que callar sobre Llorca iba a alimentar no pocas especulaciones sobre una pregunta que aún no tiene respuesta clara: ¿Quiere Feijóo que el president valenciano sea el candidato autonómico en 2027?Alberto Núñez Feijóo y Pérez Llorca ayer en Sueca Kai Forsterling / EFELas formas, como suele decirse, no fueron las mejores. Porque no es ya que no dijera nada sobre el futuro de Llorca, es que ni siquiera valoró el trabajo realizado en estos seis meses por el president, que tuvo que asumir este papel en medio de la crisis por la gestión de la dana. ¿Nada de lo hecho por Llorca merecía un mínimo reconocimiento del líder nacional del PP tras meses sin visitar la Comunidad Valenciana ante la militancia del partido? Suficiente para que finalizado el acto abundaran los corrillos en el salón de banquetes de Sueca en los que se cotilleaba sobre lo que se calificaba de “ninguneo” de Feijóo a Llorca, con no pocas elucubraciones añadidas sobre quién o quiénes podrían sustituir al actual jefe del Consell para ser cabeza de lista en las próximas elecciones autonómicas. Es decir, la visita de Feijóo, lejos de calmar las sospechas sobre Llorca las ha acrecentado. Y aunque se nos advirtiera previamente de que el líder nacional no iba a despejar dudas sobre el congreso o sobre el futuro de Llorca, resulta extraño que no hiciera ningún guiño a su labor al frente del Consell.Por lo que parece razonable concluir que, como mínimo, hay dudas en Génova sobre si Pérez Llorca es la persona ideal para liderar al PP valenciano en 2027. La cuestión es comprender qué puede haber generado estas dudas porque, hasta el momento, tampoco ha habido críticas públicas a la labor del president. Puestos en el terreno de la especulación los hay que señalan, como hechos que no han gustado a Génova, la campaña de vallas que Llorca contrató para reivindicarse, la colocación de su pareja en la Diputación de Valencia (puesto al que ha renunciado esta semana), la gestión de la huelga del profesorado o la negociación que el PP valenciano realiza con Vox, muy “fácil” a ojos de la dirección nacional del partido. Los hay, sin embargo, que apelan a que, simplemente, no hay convencimiento en Génova de que sea la persona ideal, mientras otros políticos valencianos de este partido como Catalá o Mompó parecen disfrutar de una mejor sintonía con la matriz del PP. E incluso se especula con que Génova vio en Llorca siempre a un “interino” a la espera de encontrar la persona que más les gustara toda vez que la alcaldesa de València no desea asumir ese papel.De mantenerse esta posición, de no resolverse pronto al apoyo explícito de Génova a Llorca, será momento de pensar en si de verdad se está valorando a otra persona e incluso la posibilidad de que esta sea designada directamente sin congreso. Visto lo que ha sucedido en el PP valenciano en los últimos años, desde que Carlos Mazón fuera aupado a la presidencia del partido autonómico, tras apartar con malas formas la dirección nacional a Isabel Bonig, parece razonable pensar que Feijóo quiere a una persona de la provincia de València al frente de la organización de la Comunidad Valenciana. Y si Catalá no quiere, las opciones son pocas y conocidas. Pero lo dicho, es pronto para que la especulación alcance ese objetivo; lo lógico sería que en no mucho tiempo Feijóo confirme a Llorca o que se opte por otra solución, porque el tiempo corre en contra. De lo contrario, el PP valenciano entrará en ebullición, que es justo lo que menos interesa a un partido que puede seguir gobernando la Comunidad Valenciana los próximos años.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991