Hay quien todav�a recuerda que, en aquel Madrid con boina de contaminaci�n y restricciones al tr�fico, un Madrid, por cierto, de hace menos de una d�cada, hab�a t�neles que se cerraban por las filtraciones provocadas por la lluvia. Que en aquella capital de 2018, durante la legislatura de Manuela Carmena, siete infraestructuras subterr�neas de la capital tuvieron que ser clausuradas durante la primavera. Las precipitaciones eran letales para nueve de las arterias que palpitaban (y palpitan) bajo el asfalto. De ese mismo oto�o es la inolvidable estampa de un veh�culo encajado en la avenida de Marqu�s de Corbera, coraz�n de La Elipa, por un inoportuno socav�n en el asfalto. Han transcurrido apenas ocho a�os desde aquellos d�as de caos circulatorio que nada ten�an que ver con las obras, sino con la falta de mantenimiento de algunas v�as imprescindibles para el pulso de la ciudad. �Hoy no hay tr�fico en Madrid, pues nada se mueve�, ironizaba entonces un usuario a trav�s de las redes sociales.Porque esa misi�n invisible, la del mantenimiento de las infraestructuras, s�lo llama la atenci�n cuando no se ejecuta. Valga como ejemplo reciente -m�s all� de aquellos episodios de 2018 enumerados- la estampa del paso inferior de la A-42, bajo la Plaza El�ptica (competencia del Ministerio de Transportes), cerrado al tr�fico una ma�ana de abril porque un pu�ado de cascotes amenazaba a los miles de veh�culos que transitan habitualmente por all�. L�gicamente, ese cierre de urgencia deriv� en el consiguiente colapso circulatorio de un enclave que es puerta principal de entrada a este Gran Madrid.C�maras con IA para controlar los t�neles de servicios.E. M.El mantenimiento y el cuidado de una metr�poli casi inabarcable es uno de los silenciosos desaf�os que exige Madrid. Desde 2019, el Ayuntamiento ha invertido 2.000 millones de euros s�lo en conservaci�n (alumbrado, v�as p�blicas, accesos, Calle 30...) y otros 500 millones para obras (asfaltados como los que acaban de arrancar con el verano, estructuras...). La misi�n no s�lo se ci�e a la superficie, sino que exige un esfuerzo bajo tierra, con esa red de 40 t�neles urbanos (40,1 kil�metros y 432.178 metros cuadrados) supervisados desde el Gran Hermano de las entra�as de AZCA las 24 horas del d�a. M�s de 31 millones se han destinado para ello desde 2019, con los 7,3 de 2020 como cima inversora. Una de las �ltimas intervenciones ha sido la transformaci�n del t�nel de Gran V�a de Hortaleza -1,5 millones-, con filtraciones propias de la edad, aunque sin necesidad de cortar la circulaci�n. Infraestructuras a las que, por cierto, ha habido que colgarles un cartel con su nombre porque, como reconocen en Cibeles, no todo el mundo sab�a identificar el pasadizo por el que circulaba.Pero las tareas de mantenimiento no siempre resultan sencillas. �Cortamos todas las noches cinco o seis t�neles y, pese a los conos y se�alizaciones, los veh�culos VTC se adentran en ellos. Retiran los conos y listo. Y si es s�bado o domingo, la cosa es peor�, relata Jos� Miguel Baena, director general de Conservaci�n de V�as P�blicas del Ayuntamiento. La joya de la corona subterr�nea se encuentra en Mar�a de Molina, con el t�nel �m�s largo y profundo del mundo�: desciende hasta los 40 metros y tiene dos kil�metros de longitud.Operarios con las medidas de seguridad identificadas por IA.E. M.Sin embargo, la tecnolog�a, con la inteligencia artificial (IA) como bandera, ha echado un buen cable, por ejemplo, en los 170 kil�metros de galer�as subterr�neas. �En ocasiones los ratones se com�an los cables y era dif�cil de controlar. Ahora se detectan problemas como este mucho antes de que ocurran y eso permite unos ahorros tremendos�, sostienen desde el �rea municipal de Obras y Equipamientos, encabezada por Paloma Garc�a Romero. Tambi�n permite vigilar que cada operario cumpla al mil�metro con las exigencias de seguridad requeridas en cualquier intervenci�n. Si falta chaleco o casco, la IA se va de la lengua. En esa misma direcci�n van los patinetes con c�maras que detectan anomal�as en las aceras o los coches con sensores infrarrojos que avisan de cualquier desperfecto en la calzada.Por ese flanco de Cibeles sobreviven en la memoria los d�as -d�cada de los 90- en los que los vecinos notificaban cada problema al Ayuntamiento con un escrito a mano. �Se llegaban a juntar carros de la compra llenos de folios y la resoluci�n era mucho m�s lenta�, rememoran. Dicen que uno de los principales cambios en el mantenimiento lleg� con la centralizaci�n, ya que antes cada distrito ten�a su propio ritmo. Como una suerte de rep�blica federal dentro de una misma ciudad."Antes hab�a zonas donde, por seguridad, s�lo se iba por la ma�ana"El ciudadano mira a las aceras y al asfalto, que es por donde pisa y circula, con esas cl�sicas operaciones veraniegas en las que se renueva el empedrado e incluso se experimenta con olores para disimular su impacto. M�s de 45 millones se llevaron el a�o pasado las v�as p�blicas, con esa cl�sica Operaci�n asfalto. Pero Madrid no ser�a igual sin esa luz que la mantiene despierta por la noche. Desde 2022, cuando dej� de haber una �nica empresa responsable de todas las actividades de mantenimiento y conservaci�n, se han instalado en la capital m�s de 6.000 luminarias de tecnolog�a led que, seg�n los c�lculos municipales, han supuesto un ahorro energ�tico de casi un 70%. �Las luminarias actuales son peque�os ordenadores que nos permiten bajar al 80% de intensidad a partir de las 22.00 o al 60% en la medianoche�, detallan desde el �rea, recordando cuando el lamparista que ten�a que encaramarse a la farola para cambiar bombillas cada dos a�os.Hoy, todo est� informatizado y eso permite, por ejemplo, que haya m�s intensidad al amanecer en los pol�gonos industriales, que en la zona del estadio Metropolitano se mantenga el 100% cuando hay partido o que la Gran V�a nunca var�e su intensidad. Las farolas de Madrid, por cierto, no tienen corriente durante el d�a para poder trabajar en ellas a cualquier hora. Aunque no siempre esta cuesti�n result� sencilla: �Antes hab�a zonas donde, por seguridad, hab�a que intervenir por la ma�ana�.Son intrahistorias y cifras de ese trabajo en la sombra que permite a la ciudad gozar de buena salud. Desde 2020, el simple latido de Madrid cuesta 400 millones de euros al a�o.