OpiniónColombia necesita una justicia que persiga delitos, no personas; que investigue hechos, no enemigos; que respete la ley, no que administre venganzas.21.06.2026 23:01 Actualizado: 21.06.2026 23:01 El llamado a indagatoria contra Álvaro Uribe, el 17 de junio de 2026, a pocos días de las elecciones, sin practicar todas las pruebas ni fijar fecha, no parece acto ordinario. Parece el capítulo más reciente de una persecución impulsada por Montealegre, Cepeda y Petro, y ejecutada por una Fiscalía dócil frente al poder que la ternó.En el año 2000, la Fiscalía de Alfonso Gómez Méndez, que fue totalmente contundente en la lucha contra el paramilitarismo, examinó las pruebas y archivó el caso: señalando que Uribe, como gobernador de Antioquia, no incurrió en una omisión que lo comprometiera frente a las masacres de Ituango. El expediente se resucitó en 2013 por Montealegre, quien ya había mostrado su animadversión y odio público por el expresidente. La reapertura se apoyó en testimonios recogidos por Iván Cepeda en cárceles, donde varios declarantes buscaban beneficios. Esos relatos nada tenían que ver directamente con El Aro ni con La Granja. Años después, Montealegre sería ministro de Justicia de Petro y renunciaría anunciando que iría “tras Uribe”. Esa frase fue una confesión de guerra.Desde el primer día, Uribe pidió ser escuchado en versión libre. Durante más de una década le negaron esa garantía elemental. La Corte Suprema tuvo el caso seis años y no encontró mérito ni siquiera para llamarlo a diligencia. Solo cuando Uribe renunció al Senado se produjo un auto para escucharlo, presentado como “avance” tras años de silencio.Las pruebas de hoy son viejas, contradictorias y problemáticas. Isaías Montes, alias Júnior, comandante paramilitar que reconoció su responsabilidad en la masacre de El Aro, desmintió a Francisco Villalba y declaró que Uribe “nunca participó ni como autor material ni intelectual”. Esa versión libre de 2008, que ahora la Fiscalía ordena conseguir, no aparece en los medios entregados a la defensa. Lo que favorece al expresidente se extravía; la sospecha se recicla.En 2026, la defensa pidió pruebas. La fiscal Marcela Abadía —exfuncionaria de la JEP, institución en la que la esposa de Iván Cepeda trabajó hasta hace poco— las decretó, pero no las practicó todas. A pocos días de la segunda vuelta, sin agotar el trámite ni poner fecha para la diligencia, citó a Uribe a indagatoria. Cepeda celebró de inmediato. Petro también. Esa sincronía parece coordinación política.Mientras tanto, la misma Fiscalía guarda silencio frente a la participación política, la corrupción y el aumento del narcotráfico por decisiones del Gobierno. Esa asimetría retrata una justicia selectiva: diligente contra Uribe, tímida frente al poder.En ‘El proceso’, de Kafka, Josef K. queda atrapado en una maquinaria que ya no necesita probar nada: le basta con desgastarlo y condenarlo socialmente antes de cualquier sentencia. Eso ocurre cuando el derecho penal se desfigura. La forma deja de ser garantía y se convierte en castigo. Una Fiscalía que salta garantías, recicla testimonios, actúa con calendario electoral y convierte la indagatoria en espectáculo político no busca justicia: busca destruir a un adversario.Durante más de 20 años, Cepeda y sus aliados no han logrado una prueba seria que vincule a Uribe con estas masacres. Ya ocurrió en el proceso por supuesta manipulación de testigos: mucho ruido político, condena anticipada y ninguna prueba suficiente para derrotar la presunción de inocencia. Ahora repiten el libreto: testigos carcelarios, expedientes viejos e insinuaciones mediáticas.Marcela Abadía aspira a la Corte Suprema. Quien use el proceso penal como escena política, vulnere garantías y entregue la cabeza de un expresidente como bandera electoral no puede llegar al más alto tribunal sin que se cuestionen su independencia y calidades morales.Uribe no pide privilegios. Exige garantías. Colombia necesita una justicia que persiga delitos, no personas; que investigue hechos, no enemigos; que respete la ley, no que administre venganzas.LUIS FELIPE HENAO Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Uribe perseguido
Colombia necesita una justicia que persiga delitos, no personas; que investigue hechos, no enemigos; que respete la ley, no que administre venganzas.















